Vizcarra llegó al extremo de demonizar a los partidos políticos tradicionales –contrario a lo que ocurre en los países civilizados, donde imperan la democracia y el Estado de Derecho- como estrategia suya para coronarse zar del Perú. Hoy este sujeto fariseo, mitómano, ruin, culpable de la gestión nihilista de su gobierno ante el Covid -causante de decenas de miles de muertes de peruanos que confiaron en sus mentiras- todavía ejerce control sobre muchos espacios del Estado, permitiéndosele hacer lo que le dé la gana. Empecemos por la Junta Nacional de Justicia JNJ, fabricada por él. Maneja al susto a los integrantes del Poder Judicial y Ministerio Público, amedrentándoles con vacarlos si desafinan del dogma vizcarrista. Recordemos que el fiscal Juárez Atoche anunció estar próximo a denunciar a Vizcarra por hechos de corrupción en Moquegua. Pero súbitamente el equipo Lava Jato entró en mutis total. El caso del Jurado Nacional de Elecciones es otro escándalo. A Vizcarra le deja postular sin haber renunciado seis meses antes, como está obligado a hacerlo todo funcionario público. Con mayor razón quien ejerció la jefatura del Estado. Por eso mismo, a otros postulantes los expectoró ipso facto.

Vizcarra se hizo popular realizando campañas desde la presidencia hasta escasas semanas antes de inscribirse, exaltando su personalidad como figura política. También se le ha perdonado omitir en su declaración jurada ser socio de una empresa cuyo origen turbio debió investigar la fiscal de la Nación; algo imposible por el vínculo de amistad que mantiene la fiscal Ávalos con Vizcarra (lo dice el propio Vizcarra en uno de los audios donde ordena a su círculo íntimo palaciego obstruir la justicia). Entre tanto, por igual razón el JNE ha separado de la contienda a varios candidatos. Ricardo Uceda, prestigioso periodista de investigación, revela cómo el presidente del Jurado Nacional de Elecciones, junto a otros dos integrantes de su directiva, cambiaron sus votos tras apartar del proceso a varios candidatos por idénticas omisiones, revirtiendo luego sus fallos para así superar ese impedimento que sacaría de carrera a Vizcarra. Jorge Luis Salas Arenas, presidente del Jurado Nacional de Elecciones, y los integrantes del JNE Jovián Valentí Samjinez Salazar y Jorge Rodríguez, habrían cambiado sus votos tras el pleno del 29 de enero. Otra leyenda sostiene que siendo gobernador de Moquegua, Vizcarra exoneró de un proceso por corrupción al hermano del presidente del Jurado Jorge Luis Salas Arenas. Un escándalo cuyos tentáculos revelan las dimensiones del fraude que cocina el JNE para beneficiar a Vizcarra. Otro trascendido precisa que una de las últimas medidas de Vizcarra, siendo gobernador moqueguano, fue declarar prescrita una investigación administrativa contra Héctor Salas Arenas, hermanísimo del presidente del JNE quien, siendo funcionario del gobierno de Moquegua, realizó contrataciones indebidas, y “oportunamente” fue perdonado por Vizcarra.

Los partidos políticos democráticos, con apego al Estado de Derecho, deben denunciar por fraude al Jurado Nacional de Elecciones ante los organimos internacionales de defensa de los derechos humanos y la democracia universal. No hacerlo significaría traicionar al Perú. Inmperdonable rendición que acabaría sepultándolos para siempre.