El aire en el tiempo que resta para el cambio de Gobierno será irrespirable, si es que no vacan de su cargo al Presidente Vizcarra como algunas tiendas políticas anuncian lo harán, lo cual dificulto lo logren a falta votos y estando en la antesala a las Elecciones Generales. Ya se siente el ambiente enrarecido al saltar cada semana nuevas denuncias, nuevas sindicaciones contra el actual mandatario, muchas de la cuales se remontan a su época de Gobernador Regional de Moquegua y otras, al actual quinquenio. Sabíamos que el haber llevado a Referéndum la prohibición de la reelección inmediata de parlamentarios y peor aún la disolución del Congreso en el 2019, no le sería jamás perdonado por un gran sector de la clase política, sobre todo los partidos afectados por dichas medidas, aunque a contravención se alzara abrumadoramente con la aprobación ciudadana hastiada de tanta confrontación entre los poderes del Estado, aprobación que todavía lo acompaña en un porcentaje respetable. Todo esto era claro avizorar, no le pasarían nada por alto al Presidente Vizcarra, cualquier error u omisión en que incurriera se lo iban a enrostrar y maximizar en su contra política y jurídicamente y que con el mismo fin escarbarían en su pasado y entorno. Pero no esperábamos que fuera una “andanada” de destapes de hechos que lindan con lo penal, que más allá de las obligadas investigaciones y eventuales sanciones (varias penadas con cárcel efectiva), irán paulatinamente desgastando la credibilidad en el actual Gobernante.

Perturba, duele, cala hondo, el escuchar, ver o leer, adjudicársele hechos indignos a quien capitalizó a su favor, el hartazgo y la indignación popular hacia la corrupción y sus actores, que hizo de ésta su principal bandera y caballito de batalla. Porque lo que va a saliendo a la luz, aunque en una etapa embrionaria de las investigaciones en sede fiscal va teniendo un efecto mortal en la confianza de los administrados (pueblo) hacia el funcionario que ejerce la más alta magistratura del país, la Presidencia de la República, al esperarse de éste, desempeñe el cargo con integridad y probidad, es el depositario de nuestra “Confianza”, todo lo que es tutelado a la sazón por el Derecho, conociéndosele como el “bien jurídico protegido”.

Así las cosas será insufrible el transcurrir de estos meses hasta julio del 2021, máxime en época electoral, donde es sabido que la estrategia recurrente de los candidatos es golpear a la gestión saliente, darle con todo y uno de los temas recurrentes será a qué dudarlo el altísimo y doloroso número de personas fallecidas por Covid-19 y todo lo relacionado al manejo de la crisis sanitaria. Hacemos votos porque el tiempo transcurra rápido, que llegue la ansiada vacuna que sirva para combatir el letal virus y salvar vidas.

En cuanto al presidente saliente, le espera un largo y tortuoso camino para demostrar su no culpabilidad, trance que lamentablemente vienen atravesando los que le antecedieron en el cargo.