El Bicentenario de la República del Perú encontrará el ingeniero Francisco Sagasti no sólo con el pasivo de su falta de neutralidad en las elecciones, sino también con el registro de una deuda pública (DEUDA) de S/280,000 millones.

Hay que recordar que cuando Pedro Pablo Kuczynski (PPK) asumió la presidencia (2016), la DEUDA equivalía a la mitad: S/ 140,000 millones (22.3% del PBI). A fines de marzo 2021, esta se encontraba en S/ 270,000 millones (BCR), monto a lo que se suman las emisiones de bonos por S/20,000 millones realizadas en el segundo trimestre abril-junio (MEF). Este alegre endeudamiento tuvo su pico durante los 32 meses del periodo presidencial de Martín Vizcarra, que encontró la DEUDA en S/ 170,000 millones (23/3/18) y al salir “vacado” la dejó en S/ 250,000 millones (10/11/20).

No obstante, en los pocos meses de gobierno (9) de Sagasti alumbró otros miles de millones de DEUDA, quizá porque al recitar al vate inmortal en aquel verso: “sino vivir, sino llegar a ser lo que es uno entre millones de panes…” trocó los panes por los bonos. Qué mayor prueba, que la serie de bonos a 100 años que “lanzó” en el 2020 (entre otros bonos) como para que alcancen a “redimirlos” los nietos de nuestros tataranietos (2120).

Por otro lado, cantando cual Gardel el tango “veinte años no es nada” el ministro de Economía, Waldo Mendoza, ha continuado con la “hora loca” de las emisiones de bono, olvidando que años atrás predicaba sobre la sostenibilidad fiscal de la DEUDA y anunció “US$ 11,000 millones para el 2021”. Aunque el MEF ya ha empezado a poner el “parche” en el Informe de proyecciones 2021-24 (30/4/21) indicando: “la DEUDA será de 35.8% del PBI el 2024, pero una depreciación promedio del 10% del tipo de cambio en el período 2021-23 ocasionaría que alcance el 41% del PBI”, con el actual ritmo anual de devaluación (20%) la fatídica meta se encuentra a la vuelta de la esquina.

La DEUDA es como el mito Sísifo. Según la ley de presupuesto 2021, el servicio del endeudamiento es de S/16,000 millones: S/ 2,500 millones en amortización y cinco veces más, 13,300 millones, en intereses. Ergo, apenas el 15% de lo que pagamos la reduce. Pagamos y pagamos y el pasivo crece y crece. En cambio, el MEF deja una verdadera bomba de tiempo para el próximo gobierno: en el periodo 2022-26 se vienen vencimientos de bonos (maturity), que ascienden a US$ 29,000 millones

Don Waldo estas últimas semanas, a partir del 6 de junio, se ha quedado quieto en los mercados financieros por el “efecto Castillo” y no ha querido “reperfilar” esta cresta -emitir bonos para canjearlos con los bonos que se vencen- para evitar el papelón de aceptar un “cupón” (interés anual que pagan los bonos) superior al 5 % (Bono EEUU-UST10Y está en 1.25%).
Un buen termómetro de la turbulencia es la acción de Credicorp que ha caído en 20.6% en el 2021 y para que la estabilidad regrese “no sólo necesita anunciar a sus lugartenientes económicos sino también estrategias creíbles” como señala Roberto Chang, profesor de la Universidad de Rutgers (Foco Económico 11/6/21).

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