La información con sesgos puede generar consecuencias negativas en el raciocinio de las personas. La oferta de un producto peruano a S/ 9.99 que antes estaba a 10.00 por ejemplo, puede afectar la percepción del consumidor al generar un juicio errado sobre el producto en realización, cuando la disminución del precio real es poco significativa. Pero ¿qué sucede si los sesgos en la comunicación son generados en el sistema de justicia? El lenguaje utilizado por los operadores del sistema podría generar distorsiones cognitivas principalmente en la ciudadanía, más aún cuando del ámbito penal se trata, donde es tan fácil, pese a la milenaria presunción de inocencia, etiquetar y estigmatizar.
En la Alemania nazi se etiquetó a los judíos como “enemigos de la comunidad” mediante discursos que no solo los calificaban como un peligro o problema para la sociedad, sino también exaltaban la necesidad de adoptar medidas contra ellos. Se hizo de este mensaje una prédica nacional. Todos conocemos cómo terminó ese terrible episodio de la historia de la humanidad.

Una muestra de los sesgos en la administración de justicia en nuestro país es la calificación de intocables, adjetivo plural que tiene connotación negativa de impunidad, a los miembros de una supuesta organización criminal a la que se ha denominado “Cuellos Blancos”. Sin embargo, la clase empresarial involucrada en actos criminales de carácter transnacional que afectaron el patrimonio estatal por las indebidas concesiones de obras públicas ha sido llamada “Club de la Construcción”, como si fuera una organización de notables sin ninguna connotación ilegal. Claramente el carácter connotativo de ambas expresiones conlleva a un error en la percepción, que además aminora notablemente las reacciones sociales frente a las severas o alivianadas consecuencias procesales y penales de las que hemos sido testigos.

Lo que debe encender las alarmas es que este tipo de información encuentra eco en algunos medios de comunicación que va cimentando una cultura perversa de desinformación en la ciudadanía. Así, ante hechos muy similares, según si provienen de “enemigos” o de “aliados”, se establece el lenguaje con sesgos. Así, lo que para los primeros se denomina “noticia criminal” para los segundos es un “chisme”. Lo que para los de la vereda del frente se llama “organización criminal” para los del lado son “agrupación de personas inmorales e incapaces”. Para los que no piensan como el medio, pido destitución y cárcel, mientras para los que tienen el mismo color de camiseta política o intereses se pide prudencia y razonabilidad. La rotulación nunca es buena, menos en el Sistema de Justicia. Por lo menos, no debe nacer en su seno. No cabe duda que si en el derecho se llama “agua” a lo que es “aceite” y “blanco” a lo que es “gris” tendrá un gran impacto, principalmente en la percepción ciudadana, que debe estar preparada para saber leer entre líneas y cuidarse de que le den gato por liebre.