Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 culminan el próximo 8 de agosto y la delegación nacional sigue sin poder conseguir una medalla. Perú, hasta el momento, es el único país del certamen que no ha logrado obtener una presea. Si bien se puede hablar de participaciones dignas de algunos deportistas peruanos como son los casos de Sofía Mulanovich, Angelo Caro, Lucca Mesinas o Álvaro Torres, que nuestro país tenga un medallero vacío hasta el momento no es una casualidad. ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué nos va tan mal en los Juegos Olímpicos?

En un país en el que el Gobierno invierte aproximadamente 200 millones de soles en el deporte -siendo esto el 1% de lo que se invierte en educación- no se les puede recriminar ni exigir demasiado a aquellos atletas que nos representan en grandes torneos, si comparamos lo que ocurre en países como Estados Unidos, China, Brasil o el mismo Japón. Por ejemplo, en Estados Unidos se invierte alrededor de 1000 millones de dólares en el sector; incluso, son las mismas instituciones educativas del país las que tienen gran responsabilidad en la fabulosa formación de sus atletas. Pero, por supuesto, estamos hablando de una potencia mundial. En Latinoamérica, Brasil, con una inversión de unos 824 millones de dólares, aproximadamente, destaca siempre en torneos internacionales. Y ni qué decir en el fútbol.

Recalco que, a los deportistas peruanos, quienes se están enfrentando a los mejores del mundo, a atletas de élite que reciben todas las facilidades y capacitaciones posibles desde muy pequeños, no se les puede exigir mucho. Peleamos con lo que tenemos. Aunque, sin ser ingratos, Perú muchas veces ha logrado cosas importantes a nivel internacional. He ahí el mérito.

Se avecina un nuevo gobierno, el mandato de Pedro Castillo, y todo el país vive una enorme incertidumbre. ¿Cómo afrontaremos los años posteriores al bicentenario nacional? Para que exista desarrollo, tiene que existir un buen manejo de los recursos. Para que el Perú crezca, se debe gobernar para todos, dejar de lado los sesgos, los extremismos, las ideas recalcitrantes. Hemos vivido muchos años liderados por la mala administración y los intereses ocultos y, ahora, luego de 200 años de independencia, todos los peruanos anhelamos una patria próspera y triunfadora en todos sus ámbitos.