El Equipo Especial, del Ministerio Público, a cargo de las investigaciones de los megacasos Odebrecht y Club de la Construcción, se había caracterizado por tener a los fiscales provinciales y superiores con mejor preparación, a quienes no se les veía perder los casos muy fácilmente cuando de expresidentes del Perú se trataba.

El último caso y, quién sabe, el más importante que compromete a Martín Vizcarra, fue asumido de forma dudosa por el fiscal  Germán Juárez. Lo decimos de esa manera porque hubo otro fiscal que reclamaba la dirección de este caso, estamos hablando del fiscal Elmer Chirre, quien dicho sea de paso es el único que logró una sentencia contra Odebrecht sin el uso de colaboraciones eficaces del brasileño. Este enfrentamiento llegó a mayores porque incluso intervino Zoraida Ávalos, claro está que no lo hizo de forma correcta. En esas circunstancias recordaremos que el fiscal superior Rafael Vela sacó las garras y de forma vehemente, por decirlo de alguna manera, salió en todos los medios a exigir que nadie se meta con el caso de Martín Vizcarra. Es más, se enfrentó sin reglas al fiscal superior coordinador anticorrupcion Omar Tello, donde contra toda la normativa interna del Ministerio Público, se quedó con el caso que debía llevar a Martín Vizcarra a la cárcel, pues en esos precisos momentos cometía una serie de actos de obstaculización a la investigación.

En ese entonces, todos nos preguntábamos si la presencia de Rafael Vela era una garantía de imparcialidad, toda vez que cuando fue  removido del equipo especial por el fiscal de la Nación Pedro Chávarry, Martín Vizcarra abandonó la ceremonia de Juramentación del Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y retorno al Perú, según su versión para defender a Domingo Pérez y a Rafael Vela, quienes contra todo pronóstico retornaron al equipo especial Lava Jato.

Hoy sabemos que Rafael Vela exigió la competencia de un caso que no le correspondía para blindar a Vizcarra, pues con la investigación en sus manos tuvo toda la oportunidad de direccionarla de forma indebida. Para comenzar se pidió prisión preventiva por dos hechos diferentes, se quemaron en una las dos posibilidades de llevarlo preso. Por otro lado, perdida la prisión preventiva en primera instancia a cargo de la jueza de Odebrecht, su súper cómplice en el Acuerdo de Colaboración Eficaz que favoreció de forma ilegal a Odebrecht, el Ministerio Público debió ir a la audiencia y sustentar su posición, pues frente a tamaña decisión prevaricadora tenía todas la de ganar, claro que si esa fuera la intención.

En esa oportunidad no tuvimos al fiscal mediático, no tuvimos al experto, no tuvimos al canchero, simplemente Rafael Vela no representó al Ministerio Público en la audiencia de apelación del caso Martín Vizcarra, lo reemplazó la peor de la fiscales, una superior adjunta que no sabía oralizar, menos defender un caso en las que tenía todas las pruebas para ganar. En tan solo 10 minutos le regaló la libertad a Martín Vizcarra.

Rafael Vela es un traidor, que decepcionó al Ministerio Público y a la ciudadanía, pagó el favor de la protección de Martín Vizcarra en el pasado, abdicando a las funciones y atribuciones que la Constitución le dio como representante del Ministerio Público. En todo caso, si tenía una deuda que pagar, lo debió hacer con la suya y no con la justicia peruana.