El ministro L’BEL.

El ministro L’BEL.

La abogada Dina Boluarte en un año en el Palacio de Pizarro, si bien muestra un aumento de 52 mil empleos formales (en planilla), ha cosechado la pérdida de 300 mil empleos adecuados (ganan más que el sueldo mínimo) y 110 mil subempleos, y registra un 43% de déficit calórico entre la población de Lima Metropolitana (36% a nivel nacional) y una pobreza que ha regresado al nivel de 30% que exhibíamos en el 2010. Para ser justos, esta recesión se incubó durante la gestión que compartió con su camarada Pedro Castillo (28/7/21), porque la caída del PBI se inició antes del golpe del 7/12/22: el cuarto trimestre del 2022 (IVT22) el PBI cayó -0.1%. Veníamos rodando cuesta abajo, tanto que el IT23 caímos -0.9%, el IIT23 -0.1% y el IIIT23 -0.1%. Y, según los datos que se vienen revelando del IVT23, se acumulará otro trimestre negativo.

El BBVA Research prevé una caída de -0.4% del PBI para el 2023, el peor año desde 1998, mientras Bloomberg aventura -0.6%, luego de haber crecido en promedio 4.8% durante los últimos 20 años. El exvicepresidente del BCR Miguel Palomino indica: “… llega el primer trimestre del 2024 con la incertidumbre de El Niño, va a ser difícil, … nos va a marcar hasta el segundo trimestre del próximo año” (8/12/23). Es decir, podríamos acumular siete trimestres en rojo sin que el gobierno pierda su actual modorra.

Si medimos la gestión de los ministros de Economía, en una primera aproximación podríamos señalar: Pedro Francke fue un desastre en alentar la inversión pública que se desplomó en -17% en el IVT21 (en desmedro de los cohetes que se revienta) y Kurt Burneo resultó otro fracaso en promover la inversión privada: -0.5% en el IIIT22 y -4.1% en el IVT22. Y con ellos llegó la “mufa” para la inversión privada: -12% en el IT23, -8.5% en el IIT23 y -6.2% en el IIIT23. El consumo privado, que siempre ha estado en alza constante, con excepción de la pandemia, bajó -0.1% en el IIIT23, la primera caída en más de veinte años, desde el IVT2001 (-0.6%), y las siguientes semanas hemos venido volando bajo, como canta la ranchera.

En cuanto a política fiscal, el actual ministro de Economía, Alex Contreras, para rebajar el déficit fiscal de -2.8% del PBI (IIIT23), que registra un exceso de -0.4% (S/4.000 millones) sobre la meta fiscal de -2.4% del PBI del 2023; viene demostrando habilidades con el “makeup” que envidiaría Carlos Cacho: primero, ha emitido un decreto de urgencia que autoriza al Banco de la Nación a transferir al Tesoro Público S/ 1,000 millones antes del 31 de diciembre, segundo, el MEF se encuentra embalsando las devoluciones de impuestos a exportadores y otros retrasos, y sabe Dios que otros truquitos saltarán del neceser. Ante tanto cosmético en el tocador del MEF, el exministro de Economía Carlos Oliva ha dicho basta: “es más transparente reconocer que por determinados motivos no se lograría meta de déficit…”. A modo de disculpa, el ministro Con Punche ensaya la misma cuenta que siempre presenta: S/ 4,000 millones costó la conflictividad social, S/ 4,200 millones por las pérdidas ocasionadas por el ciclón Yaku más El Niño Costero, S/ 3,000 millones la no apertura de la primera temporada de pesca de anchoveta y S/ 700 millones déficit de lluvias, pero, ni siquiera un auspiciador de Belcorp puede disculpar tanto maquillaje contable.

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