El comunismo es el modelo fracasado y no el capitalismo como nos quieren hacer creer. El comunismo naufragó en todas sus variantes, variables, mutaciones y clonaciones; mientras el capitalismo sigue floreciendo desde hace al menos dos siglos, convirtiendo a estados pobrísimos en emporios. Un buen ejemplo es Singapur, ciudad-estado que ocupa el primer puesto en el ranking de índice de libertad económica. Hace apenas medio siglo era una isla miserable, escasa en recursos naturales y esperanzas. Tras independizarse de Malasia (1965) el primer ministro Lee Kuan Yew introdujo una serie de reformas capitalistas que sacaron a Singapur de lo que el mismo llamó “pozo negro de la miseria y la degradación”. Hoy es un país moderno, industrializado y con alto rendimiento académico.

La meta de todo comunista es destruir al estado burgués, máxima expresión del desarrollo de las sociedades y de sus individuos que trabajan unidos por un proyecto común que brinde oportunidades y felicidad, con libertad y justicia.

El conjunto de estructuras políticas, jurídicas y administrativas que nuestros comunistas de Perú Libre pretenden demoler, protegen un tipo específico de propiedad: la privada. Esta nace con la Revolución Industrial, la Revolución Francesa y está consignada en la ‘Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano’ (1789) como un derecho natural del ser humano.

La innegable superioridad del capitalismo (liberalismo, neoliberalismo o como quieran llamarle) obliga a los agentes del comunismo a tratar de torcer la historia para hacernos creer que la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas, URSS, se debió a los errores de sus líderes y no a la inviabilidad de un modelo que comprobadamente genera miseria, corrupción y contaminación ambiental.

En 1989 Fidel Castro, la mente política más brillante de la segunda mitad del siglo XX y parte del XXI, vio en Lula da Silva al líder capaz de convocar a las fuerzas de izquierda, comunistas o no, del continente. Lo que llegó a cristalizarse en 1990 con la creación del llamado ‘Foro de Sao Paulo’, hoy mudado a Puebla, México. El Grupo de Puebla, (más bien Cártel) es la mayor amenaza para la democracia de Latinoamérica y el Caribe.

El engendro bautizado como Socialismo del Siglo XXI, fue diseñado por el Foro y ha conseguido llegar al poder en varios países de la región, en los que han destruido la institucionalidad democrática, coartando las libertades y derechos humanos; y donde la amenaza de la guerra del narco va de la mano con los regímenes sucios.

Yerran los políticos peruanos al tratar de combatir a un gobierno penetrado por el “pensamiento Gonzalo”, como el de Castillo, con las herramientas de la democracia. La antidemocracia no se derrota con apego a una Constitución que la argolla filoterrorista repudia. Solo “el pueblo”, al que tanto alude Castillo, podrá derrocarlo, conjuntamente con una oposición democrática sólida y unida. U-N-I-D-A.