En febrero se cumplen 3 años desde la llegada de El Niño costero, y gran parte de los peruanos ha olvidado los estragos que dejó, pero los piuranos lo recuerdan, y sobre todo les preocupa el lento avance de las obras de reconstrucción, más aún con las lluvias tempranas que se han presentado, que podría ser el presagio, esperemos que no, de otro FEN.

Al presentarse el indicado fenómeno en el 2017, el gobierno de PPK resolvió nombrar una Autoridad para la Reconstrucción (ARCC) y asignó fondos ascendentes a S/ 7,500 millones.

Dicho programa no logró el empuje necesario y lo corrobora la poca inversión realizada, la que, de acuerdo a los informes oficiales, nunca superó el 40% de lo previsto. Este Gobierno ha nombrado a una cuarta Autoridad de la Reconstrucción, quien estima realizar contratos de Gobierno a Gobierno, que si bien este modelo caminó con éxito en los Panamericanos, son contratos abiertos sin ningún control del Estado donde los funcionarios involucrados tienen inmunidad e independientemente el país pierde soberanía, ya que el Estado contratado actúa con absoluta independencia, demostrándose así que el Gobierno peruano no tiene capacidad para ejecutar y controlar los contratos importantes.

De concretarse la firma de Gobierno a Gobierno, los nuevos técnicos asignados tendrán que familiarizarse con los problemas asociados al FEN y terminarán proponiendo soluciones que ya son conocidas, y posiblemente tendremos que esperar otros 3 a 5 años para que se concluyan.

A la fecha se han realizado importantes obras de reconstrucción con cambios, sobre todo en la infraestructura vial, pero queda por resolver las obras más importantes, las que servirán para controlar las avenidas de agua que trae el río Piura para evitar inundaciones en las ciudades y pueblos ribereños, así como las áreas agrícolas.
En el FEN del 98, el caudal instantáneo máximo que se registró bajo los puentes de la ciudad de Piura fue de 4,424 m3/s y no generó daños e inundaciones como el reciente del 2017, que fue más devastador con tan solo 3,417m3/s. Por ello es necesario controlar que dicho caudal no supere los 2,800 m3/s, para lo cual se necesitan obras de captación, retención y regulación de los excedentes de agua de las crecidas desde la cuenca alta. Un conjunto de obras que involucra infraestructura verde, reservorios de amortiguación y/o reservorios temporales o polders, que son sistemas utilizados para desviar el agua a llanuras de inundación y retenerla en ese punto mediante un sistema de compuertas hasta que la avenida pase. Todas estas obras, en forma reiterativa, tienen que realizarse “Río arriba” de tal forma, que se controle adecuadamente el volumen de agua que desplaza el Río al pasar bajo los puentes de la ciudad de Piura y que no produzca inconvenientes.

La Región Piura, en coordinación con la ARCC, ha contratado mediante licitación pública a una consultora argentino-española para realizar los estudios técnicos necesarios, y se tendrá como prioridad realizar estas obras a la brevedad posible para evitar en el futuro nuevas inundaciones y, obviamente en paralelo, completar los trabajos pendientes.

Por: Arturo Woodman