Es difícil sentir espíritu de fiesta cuando enfrentamos a la peor crisis social y económica de los últimos 20 años, es difícil sentír espiritu de patriotismo cuando sentimos que casi la totalidad de compatriotas sufren las consecuencias del desempleo y de la reseción económica creciente, mientras que unos pocos, donde se concentra el poder y las influencias están haciendo el negocio de sus vidas a costas del sufrimiento de todo un país, es difícil sentir espíritu de solidaridad cuando vemos que planes de gobierno que tienen como finalidad reactivar nuestra economía, no llega a quienes realmente mueven la economía del día a día… Es difícil, lo sé, pero debemos tratar de ver el vaso medio lleno y no medio vacío.

Ayer 28 celebramos un año más de independecia nacional, y no somos locos dementes que andamos por la calle con colores rojiblancos arengando a nuestro país; para empezar, no podemos ni agruparnos por el distanciamiento social, pero sí debemos arengarnos a sacudirnos de una vez el espíritu de derrota que nos está dejando esta pandemia.

Es cierto, tenemos una curva de mortalidad creciendo, la curva de desempleo casi con la misma pendiente se apodera de los rankings mundiales, pero lo que también es cierto es que sólo nosotros mismos podemos darle vuelta a esta situación. Si nos tomamos el tiempo de evaluar las diferentes industrias que han sido más afectadas en el proceso de cuarentena, son aquellas cuyo éxito depende no sólo de un producto, sino de un servicio que lo acompañe (restaurantes, cines, bares y discotecas, entre otros); la readaptación a las reglas post covid nos han sentenciado prácticmente a una muerte lenta y dolorosa si mantenemos el esquema previo a la pandemia.

No nos alcanzará con adaptar nuestro negocio a las reglas post pandemia, ¿o ustedes creen, por ejemplo, que los restaurantes podrán ser rentables funcionando al 40% de su capacidad? Y hablo de todo tipo de restaurantes. No es ni será suficiente el adaptarnos, debemos emprender y esto no es electivo… ¡debemos hacerlo y de una vez por todas! ¿Cómo hacerlo?

Aquí unos consejos básicos: Encontremos, dentro de nuestra actividad, recursos que estén subutilizados (si todo genera costos, pues que todo genera ingresos), veamos nuevos canales de distribución y analicémoslos como negocios independientes (por ejemplo, una vez más, ¡el delivery!), asociémonos con un proveedor y convirtámonos en sus distribuidores, si nuestro negocio era de experiencias, traslademos la experiencia a casa (con todas las medidas de seguridad); tanto por hacer, pero sea como sea entendamos lo siguiente, la adaptación nos quedó corta… ¡Es hora de emprender!