La historia del ciudadano español Julián Santiago Díaz Aroca, que dejó Madrid para venir a nuestro país y ejercer su vocación peruanista, es digna de antología y hasta de algún guión cinematográfico al estilo Netflix.

Un simple legalismo, un dato de un verificador de Migraciones o un formulismo para una dirección mal interpretada por quien hoy es su suegra, incluso corregido a tiempo con la declaración jurada de ella misma, y además ignorando dicha entidad la nueva prueba aportada que corrobora el arraigo de Santiago al Perú, sirve para denegar extrañamente su nacionalización a pesar de vivir en tierra inca más de ocho años y estar casado con una ciudadana peruana.

Santiago conoció en Europa a Carla Pérez, peruana descendiente de la etnia Cocama, quien es bióloga con estudios en Bielorrusia y España. Juntos -tras largos años de convivencia- decidieron residir en Perú; se casaron aquí y son conocidos por muchas personas públicas, entre autoridades, líderes de organizaciones sociales, por académicos, periodistas, vecinos de Lima y Amazonas.

Sería largo enumerar la cantidad de requisitos sustantivos que cumple Santiago para ser peruano, y ya lo es de corazón y sentimiento, pues los tiene de sobra y bajo un claro de apego a la Constitución y al principio de primacía de la realidad. Sin embargo, a alguna “mano negra” no le gusta que defienda a las comunidades originarias de la selva, convicción que tiene él incluso por la ascendencia de su esposa, que pertenece a una etnia amazónica.

¿Qué está pasando en la Superintendencia Nacional de Migraciones, donde los vizcarristas pululan por doquier sin brindar un servicio adecuado al ciudadano tal como lo ha revelado, con sus estudios y artículos, el documentado periodista y escritor Herbert Mujica Rojas? Pero ahora el caso del Expediente Administrativo Nº LM180546818 es realmente un papelón.

En lo inmediato quedamos mal ante la Embajada de España, pues hay un maltrato no solo a Santiago sino a su propia esposa (que es peruana), porque se le ofende en su dignidad de mujer y cónyuge, pese a vivir años en nuestra patria cooperando con la biodiversidad, interactuando con las comunidades amazónicas, colaborando cívicamente cuando están en Lima, como se puede comprobar con la información pública de la Municipalidad de San Borja, así como con su promoción de ciencia y tecnología en la selva, ejerciendo una misión peruanista, tema por el cual varias organizaciones nacionales les han otorgado reconocimientos y premios.

@RafaelRomeroVas