Sería una ingenuidad enorme de los peruanos, no darle importancia a la alerta que en forma meridiana, nos ha anunciado el Congreso, el día 28 de mayo último, al otorgarle la confianza al Gobierno, no obstante que sus resultados en este interregno político, han sido desastrosos, tal como lo ha dicho claramente, el Pdte. del Congreso de la Republica; y la realidad así lo demuestra. Pero lo más preocupante, no es que haya obtenido la citada confianza, sino el número de congresistas que la aprobaron, ya que no obstante necesitar únicamente el 50% más uno de los votos, alcanzó el 68%. Y ello no obstante que en esta oportunidad no contó el Gobierno, con el apoyo de los congresistas –izquierdistas– del Frente Amplio, que por alguna razón estratégica, votaron en contra.

Es posible que no todos los congresistas que otorgaron esta confianza, sigan siendo sumisos frente a futuras pretensiones, como aquella reciente que ha efectuado el Gobierno, referida al mantenimiento de la paridad y alternancia para las elecciones del 2021, que en opinión del Pdte. Vizcarra se encuentra “entrampada en la Comisión de Constitución”. Pero ¿cuántos son aquellos, dispuestos a actuar con integridad y coraje, para defender el fuero parlamentario? Parecería existir una indisimulada voluntad de muchos de ellos, de evitar enfrentamientos con el Gobierno, tal vez por temor, o por algún interés político. Tan es así que no se están produciendo las acciones de fiscalización y control, propios de todo parlamento.

Los congresistas saben que en el pasado reciente, el anterior Congreso fue disuelto, por no aceptar un pedido del Poder Ejecutivo, que al ser rechazado con todo derecho, -porque “los congresistas no están sujetos a mandato imperativo”-, el Gobierno lo convirtió arbitrariamente en una Cuestión de Confianza, cuya denegatoria, -por tratarse de una segunda vez- motivo dicha disolución. Pero también conocen, que en las actuales circunstancias, resultaría extremadamente difícil para el Gobierno, recurrir a esa maniobra política, porque de acuerdo al Art 134 de la Constitución, no se puede disolver el Congreso, en el último año de Gobierno, es decir a partir del próximo 28 de julio

Es necesario decir esto, porque el grupo parlamentario de Acción Popular, ha presentado un proyecto de ley que convoca a referéndum, para la reforma total o parcial de la Constitución Política. Se trata de consultar a la ciudadanía, entre otros aspectos, sobre la continuidad del modelo económico de libre mercado. Sabemos perfectamente que el objetivo final, del gobierno y de su entorno socialista, es precisamente la modificación de la Constitución, fundamentalmente el régimen económico, así como la reelección presidencial, para lo cual se buscó tener un Congreso Ad Hoc. ¿Es coincidencia o coordinación? Sin embargo y contra lo esperado, este proyecto no ha producido mayor preocupación en la población, pese a la inseguridad que ofrece este Congreso, y que de aprobarse, nos dirigiríamos hacia el “anhelado” paraíso socialista, como Venezuela o Cuba.