Casi ocho millones de peruanos han pasado a la triste situación de “patear latas en lo que va de la pandemia del Covid-19”. Las personas ocupadas han disminuido en 43% en los últimos seis meses (entre el IV trimestre 2019 y el II trimestre del 2020), pasando de 18 millones a 10.3 millones según el boletín “Comportamiento del Mercado Laboral a Nivel Nacional” del INEI.
Situación dramática, en comparación con lo que sucede con la caída del empleo en los países vecinos, en que ha sido menor, por ejemplo: Brasil -10.7%, Chile -20% y Colombia -21.8%.
Un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo estima que los nuevos desempleados en Latinoamérica suman 15 millones (“Covid-19 y el mundo del trabajo” OIT-30/06/20). Dicho de otra manera, exhibimos el triste privilegio de que más de la mitad de esta desventurada población son peruanos.
El sueldo es otro de los grandes pasivos del gobierno de Martín Vizcarra (y PPK) 2016-2020. En los últimos cuatro años, el ingreso mensual promedio en términos reales (descontando la inflación), a nivel nacional ha caído en -6% y en Lima Metropolitana en -12% (BCR). No sólo hay menos chamba sino que la billetera viene adelgazando, sin prisa pero sin pausa.
Antes de la pandemia, en el Perú, el “empleo adecuado”, es decir, aquella categoría de trabajo en jornadas superiores a las 35 horas semanales y que reciben un ingreso por encima del sueldo mínimo, venía creciendo a nivel nacional a un ritmo anual de 300 mil puestos de trabajo, pero, ahora por primera vez en el siglo XXI será negativo. En Lima Metropolitana este empleo adecuado se ha evaporado en casi 50% en el periodo febrero- agosto (de 3.2 a 1.7 millones).
El mejor momento del “empleo adecuado” sucedió en el periodo 2006-2011, durante el segundo gobierno de Alan García, en que se incrementó a un ritmo anual de 700 mil puestos de trabajo, sin embargo, el Gobierno de la “Gran Transformación” de Ollanta Humala lo desaceleró a 290 mil (“Evolución de los Indicadores de Empleo por Departamentos”-INEI).
Otro dato no menos importante en el sector formal es que “la mitad de empleos en el sector privado son tan precarios que no tienen contrato. Los contratos de tiempo indefinido (con estabilidad) son 1 de cada 10”, nos recuerda Hugo Ñopo de Grade. Este empleo formal a nivel nacional cayó en el periodo febrero-agosto en 30% en empresas de 1 a 10 trabajadores (pasando de 3 a 2 millones), 35% en empresas de 11 a 50 trabajadores y sólo 20% en empresas de 51 a más trabajadores. Siendo estas las cifras más bajas de la década.
Otro factor en contra de la generación de empleo postpandemia es la automatización. “En caso de que la crisis del Covid-19 se prolongue muchas pérdidas de empleos en actividades automatizables (empleados de recepción de hoteles, conductores de autobuses, vendedores minoristas, asistentes de estacionamiento, trabajadores de mataderos y cobradores de peaje, etc.) podrían volverse permanentes, como sucedió luego de la Gran Recesión (2008)”, señalan los economistas Lei Ding y Julieth Sáenz (Bloomberg 14/09/20).
Dios nos coja confesados.