La basura, como vulgarmente se les conoce a los residuos sólidos, es un problema que se agrava día a día en las principales ciudades de nuestro país.

En Chiclayo los residuos sólidos se acumulan en sus calles a vista y paciencia de los vecinos. No obstante, sus olores y mal aspecto no son nada frente a la amenaza que representan para la salud pública. Chiclayo no es un caso aislado; esa situación se repite en la mayoría de los centros poblados del Perú.

Sin embargo, esta caótica situación no debería darse. Existen tecnologías financieramente viables para el adecuado tratamiento de los residuos sólidos, que no solo evitan su acumulación, sino que limitan significativamente la emisión de gases de efecto invernadero y, por lo tanto, contribuyen al esfuerzo mundial en su combate al cambio climático.

Un ejemplo de estas tecnologías es la Central Termoeléctrica Huaycoloro, que entró en operación a fines del 2011 y que genera energía eléctrica a partir de la basura, empleando el biogás generado en las plataformas del relleno sanitario Huaycoloro para la generación eléctrica. Para ese fin se ha instalado una moderna estación automatizada de limpieza de biogás, una moderna central de Generación de 4.8 MW, una sala de control, una red de subtransmisión de 5.5 Km y una subestación de recepción (Luz del Sur) para la interconexión con las redes del sistema interconectado nacional (SEIN).

Según datos del Climate Analysis Indicator Tool (CAIT) del World Resources Institute (WRI), la emisión de gases de efecto invernadero provenientes de residuos sólidos, medidos en términos per cápita, en el Perú, no han dejado de subir desde el 2007 (ver Gráfico 1) y son superiores a las de Chile y Colombia y contrasta significativamente con los logros del Reino Unido y Alemania.

Lo más resaltante del Gráfico 1, es que el Reino Unido y Alemania han logrado, en menos de 20 años, reducir sus emisiones a niveles inferiores a los de los países latinoamericanos. En el caso del Perú, la situación es aún peor ya que en el 2008 fue creado el Ministerio del Ambiente con significativos recursos presupuestales y sin resultados visibles, y las emisiones no han dejado de crecer.

En el 2010 el presupuesto asignado a la función ambiente fue de 2,031 millones de soles y el presupuesto para este año fiscal es de 4,221 millones de soles, es decir un crecimiento de 107.8% en 11 años. El caso del Minem es un claro caso de ineficiencia de la burocracia gubernamental, que no ha respondido a las buenas intenciones que pudo tener Alan García cuando lo creó.

Por otro lado debemos preguntarnos, ¿qué políticas ambientales han aplicado el Reino Unido y Alemania para lograr estos resultados que nosotros no podemos aplicar?

A nivel regional (ver Tabla 1 entre el 2015 y el 2019 en algunos casos se ha reducido la cantidad de basura recogida, es decir, a pesar del aumento de la población, una mayor cantidad de residuos sólidos se viene quedando sin recoger, creando un mayor riesgo sanitario. Por su mayor volumen de residuos sólidos, los casos más preocupantes son los de las regiones de Cusco, Lambayeque, Cajamarca y Áncash.

A la ineficacia en el recojo de la basura se le suma el problema del destino de los residuos sólidos. Según datos del INEI más del 70% de los residuos sólidos tiene como destino botaderos y no rellenos sanitarios, incrementando los riesgos para la salud pública y la contaminación ambiental.

¿Por qué no se ha avanzado en el tratamiento de los residuos sólidos en el país? La principal razón es la inexistencia de una política nacional coherente que integre la necesidad de sustituir la matriz energética basada en el uso de fuentes de energía no renovables (como el gas natural y el diésel) por fuentes renovables como el biogás y la necesidad de limitar la contaminación ambiental generada por los residuos sólidos.

A pesar de los compromisos asumidos para enfrentar la crisis climática, el Perú planea aumentar el uso de gas natural en las próximas décadas, esta política va de contramano con las recomendaciones para mantener el calentamiento por debajo de 1.5 ° C. un límite ampliamente aceptado si el mundo quiere evitar los peores impactos del cambio climático. El Perú viene asignando más fondos nuevos a los combustibles fósiles que a la energía limpia. De hecho, la Agencia Internacional de Energía advirtió recientemente que las naciones deben dejar de financiar, de inmediato, cualquier nuevo proyecto basado en combustibles fósiles, para poder alcanzar cero emisiones netas para 2050.

A pesar del amplio acuerdo sobre la necesidad de abordar el cambio climático, muchos países todavía son reacios a ajustar sus políticas medio ambientales. El caso peruano es de especial relevancia por que el país cuenta con un potencial enorme de fuentes de energía renovable.

El uso de la biomasa asociada a los residuos sólidos debería ser una prioridad en la política ambiental peruana ya que permite solucionar dos problemas en forma simultánea: 1) el desecho eficiente de los residuos sólidos; y 2) la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero.

¿Qué podemos aprender de las políticas ambientales de Alemania y el Reino Unido? Alemania promulgó una ley en 1991 para regular el manejo de los residuos sólidos, involucrando a las empresas fabricantes de los empaques de los productos de consumo y poniendo énfasis en el reciclaje. Actualmente en Alemania hasta el 75% de los residuos sólidos se recicla. La política alemana de tratamiento además previó un uso eficiente de los rellenos sanitarios, posibilitado por el alto porcentaje reciclaje, lo que aumenta el porcentaje de contenido orgánico de los residuos sólidos que terminan en los rellenos sanitarios.

En el caso del Reino Unido, su éxito ha consistido en la conversión de quemadores de residuos sólidos altamente contaminantes a generadores de biogás altamente eficientes a través un mejor manejo de los rellenos sanitarios.

Las nuevas normas establecen estándares muy exigentes en términos de emisión de gases de efecto invernadero para los quemadores de residuos sólidos y para la operación de los rellenos sanitarios.

Resta saber si nuestras autoridades podrán adecuar la actual política ambiental a la aparición de nuevas tecnologías más amigables con el ambiente pero al mismo tiempo tomando en cuenta las necesidades de la generación de empleo y la disminución de los riesgos ambientales.

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