“Es un crimen” que el Estado prohíba que los laboratorios privados importen y vendan vacunas anticovid, dijo a EXPRESO el excanciller Francisco Tudela. En efecto, ante la inacción del Ejecutivo en la adquisición de sueros (el doctor en salud pública Omar Neyra ha afirmado, incluso, que el primer millón de inoculantes chinos de Sinopharm no llegará en enero), la única solución a la vista es que las compañías privadas los comercialicen. De esta forma, el Gobierno morado podría destinar las vacunas contra el coronavirus que no usarán los que sí puedan pagarlas para los más necesitados. Lo importante aquí es aumentar la oferta. O, en términos económicos, hacer crecer la torta.

No obstante, como los comunistas -o sus versiones más light, pero igual de nocivas como los progres- quieren seguir sumando fallecidos a los 100 millones que ya tienen, estos se oponen tajantemente a dicha alternativa, pues prefieren igualar hacia abajo. De concretarse su vil objetivo, miles de peruanos serán, por supuesto, “iguales” porque morirán ahogados a causa del virus chino.

La inútil ministra de Salud, Pilar Mazzetti, señaló en el Congreso que los laboratorios privados no podrían vender sueros dado que no tendrían cómo asumir la responsabilidad frente a eventuales casos de personas con efectos adversos. Sin embargo, el doctor Neyra le respondió con solvencia que para eso es que están el SIS y EsSalud, o las EPS.

Mazzetti debe ser expectorada de una vez del Minsa. Como titular de Salud, es su culpa que Digemid y Cenares no se pongan de acuerdo para la llegada de las vacunas de Sinopharm. La empresa privada, que ha asumido el costo del traslado aéreo, sigue esperando sentada la luz verde de su gestión para recoger las dosis de China, pero pasan los días y no hay novedad. Todo por unos malditos papeles. No hay, pues, trámites burocráticos que valgan cuando se pierden cientos de vidas a diario. ¡Estamos en guerra y el Perú necesita vacunas!

Estamos a tiempo de solucionar la urgente dificultad permitiendo, reitero, que los privados compren sueros. Luego que no salgan los matasanos palaciegos -y su prensa mercenaria- a reprochar a la gente que toma ivermectina (que sí sirve contra la covid-19 en los primeros días de la enfermedad) como profiláctico. Esos son los mismos miserables que, pese a que no tenemos vacunas, exculpan a Martín Vizcarra y le perdonan todo a Francisco Sagasti.