El Perú no es su escuela, señor Pedro Castillo

El Perú no es su escuela, señor Pedro Castillo

“El Perú no es su escuela para aprender a ser presidente”, le espetó el periodista de CNN Fernando del Rincón a Pedro Castillo, quien se la ha pasado diciendo en los últimos días que no es político y que nadie lo entrenó para ocupar el cargo que ahora ejerce penosamente. ¿Para qué, entonces, postuló a la Presidencia este profesor rural que, con todo el respeto que merece su investidura, no puede ni comunicarse bien (¡ni leer correctamente puede!)? “No más pobres en un país rico”, fue el eslogan de campaña de Castillo. Al final, él ha sido el único “pobre” que se volvió “rico” durante su gestión al no renunciar a su sueldo como mandatario de más de 15 mil soles mensuales. El problema aquí no es este sindicalista, sino los que lo sentaron en el sillón presidencial. Si hay, pues, un ignorante en el poder es porque quienes lo eligieron están bien representados.

Volviendo a la entrevista, es evidente que Pedro Castillo miente en torno a su relación con la lobista Karelim López. Es inverosímil su afirmación sobre que no estaba enterado de que la asesora empresarial le organizaría una fiesta a su hija en Palacio de Gobierno. Tampoco es creíble su versión de que no tocaba asuntos de Estado -y negocios- en la famosa casa de Breña, a la cual, dice, solo va a tomar un café. Ya el ministro Juan Carrasco (Defensa) declaró que habló ahí temas de seguridad nacional. Que Castillo tenía un despacho paralelo en esa vivienda del pasaje Sarratea, en donde recibía a ministros, congresistas y proveedores del Estado, es innegable.

Del Rincón desnudó completamente al jefe de Estado, dejándolo ante los ojos del mundo como un sujeto mega limitado. ¡Qué papelón para nuestro país! Muchos opinólogos y colegas siguen sobreestimando (yo también lo hice en su momento) a Pedro Castillo y sostienen que es recontra astuto y que está planeando enquistarse en el poder a través de la instalación de asamblea constituyente que redacte una nueva Constitución. Lo cierto es que este practicante que lidera la Nación está en la luna y su discurso plañidero, en el que menciona la palabra “pueblo” hasta el cansancio, ha perdido demasiada fuerza. El 60% del país, según Ipsos, desaprueba a Castillo; es decir, la mayoría del “pueblo” lo rechaza.

Dicho esto, si es que Pedro Castillo es destituido o renuncia, de ninguna manera se puede permitir que asuma Dina Boluarte. Ella, que cuenta con el apoyo interesado de los caviares, es peligrosísima porque hará de todo por cambiar la carta magna, para lo que previamente cerrará el Parlamento, interponiendo cuestiones de confianza a diestra y siniestra. Mucho cuidado con que vuelva a ocurrir lo que ya vivimos con el lagarto Martín Vizcarra.

Mira más contenidos siguiéndonos en FacebookTwitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.