El Perú se libró de una mafia

El Perú se libró de una mafia

Cinco colaboradores eficaces declararon que Martín Vizcarra cobró S/ 2’300,000 por dos obras cuando fue gobernador de Moquegua. Por menos, varios estuvieron en prisión. Pero la prensa adicta al vizcarrismo apoya firmemente al corrupto, sabiendo fehacientemente que, por lo menos, ‘coimero’ es.

Pese a haber sido poco nutridas, los medios que sostuvieron al gobierno anterior, publicitaron las marchas de protesta contra del Presidente Manuel Merino como si fuera el hecho más importante del país. Probablemente ha corrido dinero entre los manifestantes. Muchos matones profesionales y varios extranjeros, quisieron sembrar el caos. Vamos, no seamos ingenuos. Vizcarra y Humala deben tener cuentas bancarias prósperas por su trato con Odebrecht, con el Club de la Construcción y tantos otros que aún no se judicializan.

Salir de una mafia no es nada fácil. El ‘bullying’ mediático contra Merino y su primer ministro, Ántero Flores Aráoz, es de antología. Comparable con el sufrido por el fiscal Chávarry, Castañeda, Alan García y otros oponentes. La insania y los intereses son tan fuertes que los vándalos manifestantes son los pobrecitos agredidos por la Policía malvada. Nadie se acuerda del coronavirus.

A las mafias no se las derrota de un día para otro. Un gobierno novel como el de Merino ha tenido impericias que le cuestan doblemente porque la prensa las amplifica, distorsionándolas. Esos son los medios que hay, ni modo. Está en boga decir “tal no me representa”. ¿Y? Es claro que uno es ninguno. Las repúblicas y las democracias tienen una Constitución que las sustenta. Si un grupúsculo amplificado mediáticamente se zurra en la Constitución no hay país viable.

La clase empresarial no puede callar, ponerse de lado y exigir orden económico y seguridad. Callar es respaldar al régimen de un corrupto. Una incoherencia tal que cuando haya un desbande perderán todo. La presidencia de Merino es totalmente constitucional. Pero tenemos a un jurista de una universidad local que se reúne con un miembro del Tribunal Constitucional para ver cómo imponen un concepto tan promovido por los medios: lo legal no basta, el gobierno debe tener “legitimidad”. Los ralos manifestantes indican que ‘la población’ no apoya al presidente Merino. Una barrabasada jurídica divulgada también por Vizcarra, sindicado como ‘coimero’, vacado con 105 votos.
Si el Congreso no se calma y es seducido por el dinero quedarán ‘chamusqueados’ y sus posibilidades electorales desaparecerán. Vizcarra y Humala solo quieren librarse de la cárcel a como dé lugar. Los parlamentarios deben entender que este es un gobierno de tránsito, que garantiza elecciones limpias (¿quieren una presidencia regalada por el vizcarrismo?) y que cese el manejo político de las instituciones.El gabinete es mejor que el anterior. Merino y Flores-Aráoz son políticos que no polarizan y respetan la institucionalidad. O desean otro cierre del Congreso, idea bien instalada en el ‘chip’ de los manifestantes.