Vizcarra confabuló con la izquierda para asegurarle el triunfo electoral. Ensamblaría un conjunto de organismos estatales, cómplices de un fraude, para consolidar en el poder Ejecutivo al grupo comunista, senderista, pensamientogonzalo que configura el partido Perú Libre, cuyo candidato presidencial fue el hoy mandatario Pedro Castillo. Armó así un complot para producir un golpe de Estado contra el Congreso Nacional, bautizado por Kuczynski como “obstruccionista”. Luego santificaría su golpe, arropado por un TC integrado por cinco de cuyos siete miembros ya se encontraban con nombramientos vencidos –tres de ellos zurdos y dos ambiguos- dispuestos a todo con tal de quedarse a perpetuidad en su cargo. Entró a tallar el lagarto Vizcarra quien, a cambio de que los tribunos lo apoyen ante cualquier coyuntura, pactó con ellos impedir que el Congreso elija a sus reemplazos. A esto se prestó Salvador del Solar, el premier franelero, quien montó una escena cinematográfica para teatralizar esa película llamada “denagatoria fáctica de confianza”. Cerraba así el círculo vicioso que acabaría volando en pedazos al Congreso, y con él la democracia y el Estado de Derecho. Un crimen que le abrió la compuerta a sendero para hacerse del poder, instalando un régimen autocrático cuyo primer mandamiento fue convocar a una asamblea constituyente “plurinacional”, que la conformarían representantes “elegidos por el pueblo”. Aunque obviamente “escogidos” por el gobierno, a través del cuento que “provienen de los gremios y demás colectivos sociales”; en vez de ser candidatos voluntarios a quienes el pueblo escoja libremente.
Parte del entramado de entes estatales ensamblados para asegurarle el éxito electoral al marxismo/terrorismo, lo integran el Ministerio Público, determinados jueces, el JNE, ONPE y Reniec. Todos digitados, incluso desde antes del golpe de Vizcarra, por el ex Consejo Nacional de la Magistratura. Ahora Junta Nacional de Justicia JNJ, encargada precisamente de nombrar a jueces, fiscales, presidentes del JNE, ONPE, Reniec, etc. Pero ocurre que Vizcarra actúa, hasta hoy, como el poder detrás del trono en la Junta Nacional de Justicia. ¿Razón? Fue él quien, asesorado por un sujeto caviar que funge de sabelotodo electoral, apellidado Tuesta, creó a su imagen y capricho esa tenebrosa JNJ. Para empezar todos sus integrantes resultaron digitados por el lagarto. Tan burda fue esta manipulación, que Vizcarra podría acabar incorporándose como congresista, pese a que trasgredió la ley electoral. Porque algún juez estaría próximo a invalidar el fallo del jurado electoral que, con razón, prohibió su proclamación como parlamentario. Hay más. La ONPE ha entregado a Perú Libre formularios válidos para convocar a su ansiada asamblea constituyente. Lo que en buen romance implica que, tal como hubo fraude en la primera y segunda vuelta electoral, lo habrá en el conteo de votos que defina la constituyente. Además, en un año tendremos elecciones para gobernadores y alcaldes, evento que aprovecharán el JNE, ONPE y Reniec para facilitarle un poder indestructible al régimen comunista, que reinará indefinidamente en el Perú.
¿Vamos a permitir que, para salvarse de sus corruptelas, el miserable Vizcarra siga operando como facilitador de esta dictadura senderista que acabará arruinándonos?

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