El presidente de Ucrania y su pedido de eliminar el derecho de veto

El presidente de Ucrania y su pedido de eliminar el derecho de veto

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, durante su reciente intervención presencial en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el único órgano del mayor foro político del planeta, con capacidad para tomar decisiones de naturaleza coactiva, es decir, del uso de la fuerza, pide quitarle el derecho de veto que tiene Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU, que sería lo mismo que eliminar esta prerrogativa que también lo tienen los otros 4 miembros permanentes del Consejo, esto es, China, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, para oponerse a una medida que quisiera adoptarse en el Consejo y que solamente por hacerla, quedará trunca la pretensión estatal. Debemos comprender la preocupación del mandatario ucraniano, pues la guerra con Rusia continúa sin signos para acabarla; sin embargo, será bueno referirnos a la importancia de mantener el derecho de veto por sobre todas las cosas.

En efecto, hay que mirarlo con los ojos de la seguridad internacional y siempre enfocados en que la existencia de la vida humana no quede circunscrita a una situación de riesgo o vulnerabilidad. Así, el derecho de veto, es la llave maestra para impedir que los seres humanos nos acabemos unos a otros. Puede parecer poco efectivo –por ejemplo, la queja que vimos en Zelenski, durante las sesiones del Consejo de Seguridad, en Nueva York–, que uno de los Estados con solo vetar una medida pretendida por cualquiera de los otros 4 países, pues quedará completamente frustrada, pero no es así. Si fuera lo contrario, es decir, que las más importantes decisiones sobre el destino de la humanidad sean determinadas por mayoría –solamente EE.UU., el RU y Francia conseguirían a cada momento todo lo que se propongan–, hace rato que hubiéramos terminado colapsados como parte de la sociedad de la barbarie. En realidad, el veto de uno de los 5 miembros permanentes neutraliza o impide medidas arbitrarias o abusivas que quisieran imponer a su antojo los que tienen más poder por la coincidencia de sus intereses en mayoría, por lo que va en consonancia con el objeto central de las Naciones Unidas, que es el mantenimiento de la paz mundial. Finalmente, convendrá recordar que la composición del Consejo de Seguridad, aunque es jurídica por hallarse referida en el artículo 23 de la Carta de San Francisco, que es el tratado constitutivo de la ONU, en el fondo tiene un origen fáctico, pues es el resultado de la correlación de fuerzas en el planeta, luego de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), por lo que cada uno de los 5 miembros permanentes –El Consejo lo integran 15 Estados en total, y los otros 10, los no permanentes, son elegidos entre los demás países miembros de la ONU, en forma alternada–, fueron definidos por su contribución al referido mantenimiento de la paz internacional, o si prefiere, por contar su cuota o porción relevante en el poder mundial. Por las razones expuestas, el derecho de veto debe mantenerse a cualquier precio, constituyendo parte de la política exterior de los Estados de la ONU, como el Perú, expresar su posición de defensa irrestricta.