A la vuelta de la esquina tenemos al 2021, de tanta significación histórica al cumplirse doscientos años de la Declaración de nuestra Independencia y de paso, la realización de Elecciones Generales para la alternancia en los cargos de Presidente y Vicepresidentes de la República y Congresistas, así como el arribo de la ansiada vacuna para el COVID-19, la que representa “salvar vidas”, ¡menudo año que nos espera!

Por lo pronto, no se percibe entusiasmo alguno en la ciudadanía, mucho menos ilusión por la renovación de autoridades y del hecho que a pesar de todas las crisis políticas vividas en los últimos 4 años (a las cuales nuestra democracia aún frágil, ha sobrevivido), con ministros y Gabinetes censurados, un jefe del Estado renunciante y otros vacados, estaríamos llegando al quinto gobierno “electo” en forma sucesiva “en democracia” (no cuentan los de transición), toda una hazaña para los largos años de dictadura en el país.

El mortal COVID-19, virus que según los epidemiólogos llegó para quedarse, ha trastocado la vida de millones personas, muchos de los cuales aún les cuesta “internalizar” su presencia y lo peligrosa que es. La espantosa mortandad de la pandemia y sus secuelas, también influiría en el ánimo de la población, que se ha visto obligada a cambiar sus hábitos para convivir con ésta, estando proscritas reuniones, actividades públicas, mítines, rasgo distintivo de las campañas políticas que estará ausente en las próximas elecciones.

Salvo las recientes marchas nacionales de protestas protagonizadas mayoritariamente por jóvenes y adolescentes en defensa de la democracia, preocupa que este escenario de apatía sea el reinante al momento de elegir a las nuevas autoridades, porque a pesar de la veintena de partidos con inscripción vigente, aptas para presentar ofertas electorales, la atención (al momento) esté enfocada en los(las) candidatos(as) de los cincos primeros lugares de preferencia, estando ya claro que nadie ganaría en primera vuelta, algo en el que coinciden las encuestadoras, como también el que la mayoría está en un dígito de aprobación y que el mejor posicionado no supera el veinte por ciento de aprobación y ya estaría en descenso.

¿Pero porqué centrarnos sólo en los(as) primeros(as) de las encuestas?, esta apreciación no es de esta columnista sino del presidente ejecutivo de IPSOS PERÚ Alfredo Torres, que respecto a su última Encuesta de Opinión Urbano-Rural de noviembre 2020, dijo que “El próximo presidente estaría entre los 5 primeros lugares de hoy” (en entrevista para Fernando Vivas de “El Comercio), es decir entre Forsyth, Guzmán, Urresti, Mendoza y Fujimori ¿? No dudamos del expertise de Torres, pero esperamos que saludablemente la cancha se abra a más propuestas y candidatos. La generación del bicentenario busca renovación, es hora de despertar, el futuro está en nuestras manos.