Conocí a Pedro Castillo -sin sombrero- allá por el año 2017, cuando el díscolo profesor lideraba la huelga magisterial -de la facción del Conare-Movadef- que casi hizo que los estudiantes pierdan el año. Yo trabajaba entonces como reportero en el diario Correo y conversé varias veces con él acerca de sus intenciones.

Puedo decir, pues, que lo único que pretendía con desparpajo era que los maestros ganen más, pero sin que exista justificación alguna para ello. ¡Reclamaba la eliminación de la evaluación de desempeño a los docentes! Recuerdo de él su intransigencia y cómo hizo lo que quiso con la trémula Marilú Martens, a quien entrevisté una sola vez y me demostró que no era la persona idónea para estar al frente del Minedu ante tamaña movilización.

Les puedo contar que tuve que repetir un par de veces la grabación porque ella no lograba concentrarse en sus respuestas. Ahora, este dirigente sindical -ataviado de rondero- es el presidente de la República después de una dudosa, por decir lo menos, segunda vuelta electoral.

No obstante el pasado de Castillo, los cojudignos y los siempre necios caviares piensan que pueden domarlo y humalizarlo, a pesar de que ha dicho ya varias veces que no seguirá ninguna hoja de ruta. Todo el caos en el que nos hallamos es meramente por su culpa. ¿Acaso no fue Pedro Castillo quien nombró al misógino, filoterrorista y supuesto lavador de activos Guido Bellido como premier? Es el profesor rural el que coordina con el también legislador de Perú Libre las amenazas que este último escupe contra el Congreso.

Así, veremos cómo en los próximos días el Gobierno del ‘Sombrero Luminoso’ interpondrá una cuestión de confianza para evitar la vacancia del sendeoride Íber Maraví. El ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, por cierto, es otro dirigente sindical de las canteras del Conare-Movadef que le devolvió el favor a su camarada Pedro Castillo al formalizar su sindicato (Fenatep) en tiempo récord.

Algunos opinólogos aseveran que el castrochavista Vladimir Cerrón es el titiritero de Castillo, pero ello escapa de la realidad. El corrupto exgobernador regional de Junín solo hace política desde Twitter y está más preocupado por sus procesos judiciales. Al haber sido sindicado por la Fiscalía como supuesto líder de ‘Los Dinámicos del Centro’, está a un paso de ir a prisión. Y, si ello ocurre, el maestro seguirá siendo lo que siempre fue: un comunista obstinado en querer cambiar la Constitución, a través de la instalación de una asamblea constituyente.

Dicho todo esto, la única salida a la terrible crisis política y económica en la que estamos (¡el dólar supera los 4.15 soles!) es la vacancia de Pedro Castillo por incapacidad moral. A eso debe apuntar la oposición en el Congreso y no en censurar a ministro por ministro. El que golpea primero gana y, por lo pronto, la representación nacional es un saco de boxeo.

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