Los protocolos son procedimientos para hacer las cosas de modo coherente con lograr un fin; una organización criminal nos ha dictado en este año 2020 protocolos irracionales, desde cuarentenas de autos, encierro domiciliario de naciones por más de 100 días, suministro de sólo Paracetamol para una enfermedad letal, suspensión de derechos humanos, uso de mascarillas que no impiden el contagio viral, exigencia de pruebas Covid ineficaces para diagnosticar virus, cierre de comercios y de toda actividad productiva, y la aplicación de vacunas no sólo ineficaces para inmunizar contra virus, sino que están produciendo efectos adversos con daños irreparables a la salud y la muerte.

Si analizamos estas medidas, llegaremos a la conclusión DE que el fin que buscan estos protocolos no es salvar a la humanidad de la epidemia de Covid, sino todo lo contrario, y lo que ha impedido que mueran los 65 millones de personas que advirtieron públicamente morirían con su coronavirus mutado con VIH en laboratorio, es la fe de los que creen en el Dios verdadero, que estuvieron clamando por la salvación de la humanidad, los que salieron cada día por sus ventanas a alabar a Dios proclamando el testimonio de su fe y de su confianza en Él.

La organización criminal que fabricó el virus y que ahora pretende “vacunar” a la humanidad es la misma que hace dos meses, enojada porque no habían muerto los 65 millones de personas, nos amenazó con que ya venían una segunda y tercera olas con un virus peor, más letal, que obviamente ésta se ha encargado de diseminar.

Estamos en una guerra mundial de quinta generación, no convencional, bacteriológica, y el gobierno está concertado con el enemigo extranjero en contra de nuestra nación, ejecutando sus protocolos de la muerte y exterminio de nuestro pueblo; creer que esto es una teoría conspirativa es negar irracionalmente la comprobación, por los hechos, de la realidad.

La primera vez nos salvó Dios y nos salvará de la segunda y tercera ola genocidas y destructivas de las economías de las naciones, que buscan imponer el imperio globalista anticristiano; pero sólo aquellos que entiendan que el protocolo del Cielo (La Biblia, Romanos 10: 8-10) es el único que puede salvarlos de la destrucción de los protocolos del mal, son los que, por la fe en el Cristo de la Navidad verdadera, prevalecerán y vencerán. (Apocalipsis 15:2)

¡Feliz Verdadera Navidad!