El 30 de setiembre, vence el plazo para las organizaciones que pretenden su inscripción como partido político a nivel nacional, las que, dese mi humilde opinión, deben tener tres requisitos indispensables. Sin éstos será muy difícil ganar las próximas elecciones ¡DIFÍCIL PERO NO IMPOSIBLE!

Los medios más utilizados y pagados, por los postulantes al Congreso, serán las radioemisoras, canales de cable locales e Internet. Las grandes cadenas radiales, televisoras de señal abierta e Internet entrevistarán a los que estén alineados asegurando los intereses de los grandes grupos de poder, los que, de vez en cuando ordenarán que uno que otro potencial político, sea entrevistado para sacar a la luz su pasado, vapulearlo, ningunearlo o evidenciando su escasa experiencia política.

Quiotes, el primer requisito. Una organización partidaria a nivel nacional, capaz de visualizar a sus candidatos, por lo menos, en las grandes ciudades. Las secretarías nacionales de Organización, de Doctrina e Ideología, y los jefes de campaña, deberán alinear comunicacionalmente a sus postulantes al Congreso, los que, a su vez, deberán alinearse con el discurso del candidato presidencial, el cual deberá ser congruente con los postulados del partido al que representa. Es decir, deberán contar con una campaña electoral estructurada, pero, sobre todo, coherente.

El segundo, va imbricado con el primero. Tener un equipo de campaña eficaz y eficiente, capaz de movilizar y abrir las puestas de los medios a sus candidatos, previamente adoctrinados ideológicamente. Todo postulante al Congreso, sobre todo los que encabezan las listas, requiere de un bunker, de un buen equipo de redes. Ahora el Internet, las redes sociales, lo son todo. Ahora, con las limitaciones legales y presupuestarias, el que no tenga cumpla con este requisito, es mejor que no postule ya que no será electo y perjudicará al candidato presidencial.

El tercero. No parecer un candidato tradicional, no parecerse a Los Innecesarios que ya están camino a la extinción política. El potencial presidente no deberá parecer caudillista, aunque sí líder de su partido. No deberá venderse mesiánico, sino como el que ha superado su visión individualista, que trasciende a favor del servicio colectivo. Deberá ser alguien sin pasado oscuro, sin chiches, cuchipandas ni arrepentido del pasado vergonzante propio o familiar.

Quijotes, es el tiempo del cambio en la política. Con agrado y emoción les digo que, en muchos ámbitos, ya se escuchan voces en alto que dicen “…debemos ingresar a la política para hacer que ésto cambie.” ¡RENOVACIÓN POLÍTICA YA!