Pareciera que nadie piensa en el Perú, si no es el Congreso es el Ejecutivo, cada quien con gestos políticos que lejos de sumar, restan, en su afán de marcar su territorio, se pierden en crisis políticas de nunca acabar. Lo más triste es que quien acusa el golpe no son ellos, pues gozan de la comodidad que el cargo público les da, sino el ciudadano de a pie, el que se busca los frijoles cada día, el que vio esfumado sus ahorros con la pandemia y los despidos masivos que se originaron. El pueblo, que está esperando para ayer la solución de sus problemas, quiere cambios, no escaramuzas ni gestos de provocación entre sus representantes al más alto nivel.
La incertidumbre política debió terminar, asumido un nuevo Gobierno, máxime el primer discurso como mandatario de Pedro Castillo ante el Congreso, que fue meridianamente centrado y no lo apocalíptico que muchos temían; pero pareciera que nos vamos a una nueva confrontación, con la designación del señor Guido Bellido Ugarte, para presidente del Consejo de Ministros, congresista y secretario general de Perú Libre en Cusco.
Nadie ciertamente cuestiona la potestad del jefe del Estado, de designar a la persona de confianza que desee para ese cargo, máxime si quiere darle espacio en su gestión a su partido político que además tiene representación en el Parlamento; lo que genera polémica es que esa persona afronte una investigación en sede de la Fiscalía (aunque hay que decirlo le asiste la presunción de inocencia) por apología al terrorismo y que en entrevistas evada llamar a Sendero Luminoso como organización terrorista, al igual que a Edith Lagos, que si bien falleció y no llegó a ser condenada como tal, fue público y notorio su accionar sedicioso.
El voto de confianza que deberá pedir en algunos días al Congreso de la República es de pronóstico reservado, quizá se alce con la investidura si los parlamentarios huelen que detrás de esta designación pudiera estar forzar la censura del primer gabinete y acercarse a una disolución, trasladándole la responsabilidad del nombramiento al propio presidente Castillo, pero qué duda cabe que ese Pleno estará plagado de agravios y cuestionamientos no sólo al premier sino al mismo Castillo y a Cerrón, presidente de su partido. Será una cita desgastante para una gestión que recién inicia, se le debilitará muy prontamente y esta vez no por culpa del Congreso.
Cualquiera fuera el resultado, si obtiene la confianza y es legitimado para trabajar el señor Bellido, al menos pudiera aprovechar el escenario y desde el saque de la sesión llamar las cosas por su nombre: Sendero Luminoso y sus huestes son terroristas y punto.
Lamentablemente sus actos de gobierno serán opacados, porque previsiblemente cada vez que quiera dar a conocer sus medidas, la prensa le atosigará con preguntas sobre la investigación en su contra sobre apología al terrorismo y eso será lo que finalmente llene los titulares.

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