El 2021 es un año clave para nuestro país, no solo porque elegiremos a nuestro presidente y congresistas, sino porque será un año donde tendremos que recuperar nuestra economía. Cuando inicié mis primeros estudios en la ciencia económica aprendí que el éxito del sistema económico dependerá de la correcta combinación de los recursos con los que cuenta cada país; una adecuada combinación de mano de obra, recursos naturales, capital y tecnología. Ahora bien, ¿esa definición ha cambiado? Bajo una perspectiva general claro que si. Hoy la globalización nos hace tener una visión más amplia con una mirada planetaria del sistema económico nacional. El reto del Gobierno es adecuar las normas internas para que seamos mucho más eficientes en el mercado externo. Las barreras burocráticas y mentales son los nudos que hay que desatar para que las decisiones en el Estado sean más rápidas y eficientes.

Hace unos días reunido con un amigo empresario y analizando la manera en que él toma decisiones, me decía que la clave del éxito que ha sabido encontrar, se basa sobre dos aspectos; el primero ligado a saber elegir a sus colaboradores, donde prima al buen trato hacia el cliente y el segundo ligado a la rapidez en que decide sobre la base del desempeño del mercado que es el que realmente le brinda las opciones. Lo que en buena cuenta me decía mi amigo, es que la clave de su éxito está en los recursos humanos y el desempeño del mercado en cuanto a la asignación de recursos. Si este pensamiento lo llevamos al plano gubernativo, la base para que el Estado funcione bien, estará dirigido a las personas que las componen; por eso resultaría importante que el Estado se preocupe en una reorientación de la visión de Estado que debe tener, es decir que ser eficiente ahora es “pensar en el beneficio social de las decisiones que toma el burócrata” y dejar de pensar en que las decisiones están ligadas solo al funcionamiento interno del aparato estatal. Lo otro, está relacionado al desempeño del mercado mundial; el Perú debe adecuar su desempeño económico a las demandas internacionales, es decir que nuestra estructura productiva debe estar sintonizada a la demanda internacional y dejar de pensar solamente en el mercado interno.
Esos son algunos de nuestros reto-país para el 2021.