La apertura de las actividades desde el 1 de julio le han empezado a llamar el retorno a la normalidad, más propio sería denominarlo a la realidad, pero ahora con una problemática inimaginable hace cuatro meses.

En febrero pasado la máxima expectativa para el 2020 era superar el crecimiento de 2.1% del PBI del año 2019 y alcanzar al menos el 4% registrado en el 2018. Luego de vivir una fallida gestión gubernamental en el manejo sanitario y económico, la mirada es hasta cuánto caerá el PBI. El BCR pronostica en -12% y el FMI la estima en -13.9%. Cifras que aún son conservadoras para otras proyecciones locales que van desde -15.5% hasta un -20%.

Se suma a esta dura realidad el desempleo, que, según el Reporte de Inflación de junio del BCR, llega al 47.6% en el mes de mayo, en Lima Metropolitana (LM), nada menos que 2.5 millones de personas. Aún no hay cifras nacionales y vale precisar que LM representa solo el 28% de la masa laboral nacional.

El debate actual está centrado en mirar la recuperación en el año 2021, el Consejo Fiscal (CF) proyecta que para un PBI con una variación de -15.5% en el 2020, que es lo más probable luego del informe de junio del FMI, se crecería en 4.3% en el 2021, que significaría que al final del año del bicentenario, estaríamos 12% por debajo del estándar de diciembre del año 2019.

El BCR es más optimista y prevé un crecimiento de 11.5% en el 2021, es decir que se cerraría ese año tan solo a 1.8% por debajo de las cifras del 2019. La interrogante es ¿cuál es la gran apuesta del BCR para ser tan optimista?

Hay cuatro rubros donde el ente emisor se muestra optimista:1) las exportaciones que crecerían 14%, dependerá del comportamiento de los commodities, es arriesgado el pronóstico; 2) la inversión pública en 9%, dependerá de la capacidad de ejecución del gobierno, en sus tres instancias, los antecedentes no son buenos; 3) la inversión privada que se incrementaría en 20%, la desconfianza generada por el Ejecutivo y el período electoral, no van en ese sentido y 4) el consumo privado que crecería en 9%, muy difícil de cumplir con el desempleo que bordea el 48% como ya he explicado.

En resumen, si de apostar por la economía del futuro se trata, el pronóstico del CF es más realista.