El salario del chuño desaparece del campo

El salario del chuño desaparece del campo

Las Fiestas Patrias del 2023 nos encontrarán pagando la factura de haber elegido a un maestro, que si bien demostraba escasa lucidez, una vez en el gobierno exhibió exuberante avidez. Es por ello que a diferencia de nuestros vecinos cosechamos una crisis económica a galope tendido, señal inequívoca que hemos pasado de las vacas gordas a las vacas flacas, ad portas, paradójicamente, de la anunciada Tercera Toma “Pro Castillo” de Lima.

Cual heraldo negro, la presión tributaria se viene desmoronando en 1.8% del PBI en los últimos 12 meses; “estas son las caídas hondas” del déficit fiscal y la segunda señal funesta “son las crepitaciones de algún pan que en la puerta del horno se nos quema”: la producción en mayo (PBI) cayó en -1.43%, que consolida la recesión consagrada el primer trimestre (2023). El INEI agrega que la producción agropecuaria se ha desplomado en -6.2%, principalmente en la sierra, la industria -15.6%, la construcción -11%, etc. y tan solo la minería repuntó en 21%, pero, una golondrina, así sea del tamaño de un Cóndor de Cerro Verde, no hace un verano.

En cuanto al agro, cuatro gabinetes nacionalistas y/o caviares (y siete ministros de Agricultura) fueron incapaces de importar fertilizantes y para nuestra desventura, el clima lanzó sus inclemencias, que además agudizaron las siete plagas bíblicas: mosca minadora, gorgojo de los Andes, grillos, la negrita del tomate (prodiplosis), alas con flecos (trips), roya amarilla y la sempiterna mosca de la fruta. Ante tal azote, la papa, nuestro milenario cultivo cuya producción bordeaba los 600 millones de toneladas y del que dependen 110 mil familias, ha desaparecido en algunos rincones del sur andino: en Huancavelica la producción cayó en -33.8 %, Puno -21%, Apurímac -18.4%, Ayacucho -15.4%…, y también la sierra central, Pasco -17 %, Huánuco -14%, así como en el norte, La Libertad -28.7%, Cajamarca -17.4%, etc. En otras palabras, hasta el magro “salario del chuño” se viene evaporando en el campo.

Ni qué decir de otros cultivos como el maíz amiláceo -28.2%, choclo -12.8%, arroz -8.2%, cacao -19%, café -10.3%, entre otros. Así las cosas, siete meses después de la llamada Primera Toma de Lima, queda claro que se agotó la caja para viajar a la capital, pero se acrecienta la rabia para el pataleo local. Eduardo Zegarra de GRADE confirma: “…tenemos tres años de crisis agraria… empezamos con la pandemia. Luego vino el manejo de la compra de fertilizantes. Y ahora hemos recibido el golpe climático… Por eso es que el hambre, la pobreza y la inseguridad alimentaria están aumentando…”.

La crisis azota el campo y campea en la ciudad. La industria (primaria) ha registrado una contracción de -29.7% debido a la menor producción de harina de pescado (y conservas) -80.7% por “El Niño” y además, por la caída en la elaboración de azúcar -17.8%. Y en el resto de la industria hay sectores muy golpeados: textil -26.3%, papel -26.9%, conservas -26.7%… etc.

La construcción, símbolo de los buenos tiempos, cayó -11.9% por el menor consumo de cemento, por la menor demanda para la autoconstrucción y la cuasi desaparición de las obras privadas por la alta tasa de interés del BCR, y en mayo ni siquiera la inversión pública se salvó por la ineficiencia de los nuevos alcaldes y gobernadores.

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