La naturaleza humana por lo general siempre establece una relación con el gran hacedor del universo, quien llena los vacíos existenciales por más conocimientos y experiencia de vida que la persona pueda haber adquirido en el desarrollo de su vida. Sí empezamos a preguntarnos ¿por qué? Si utilizamos la razón vamos a encontrar una serie de respuestas, que al final no nos van a convencer o de repente unas más que otras, pero igual se instala la duda. Empero, hay otra respuesta que es la fe, que no tiene explicación lógica, pero sí espiritual, de conexión, de credibilidad de lo que estás sintiendo, que nutres la vida interior con un halo de esperanza, oportunidades, convicción, que las cosas van a salir bien.

Hoy día abrí la biblia como lo hago siempre y leo el Salmo ciento cuarenta y cinco, versículo diecinueve, que a la letra dice “Que todo hombre alabe al señor”. Él cumple los deseos de los que lo honran; cuando le piden ayuda, los oye y los salva. Pues les contaré que sentí una flecha dentro de mi corazón que me hablaba que si tengo fe los momentos difíciles se resolverán, tengo la esperanza que así sea.

En el transcurso de la vida, he conocido diferente clase de seres humanos, los de arriba y los de abajo, uniéndolos un común denominador, la necesidad de encontrarse consigo mismo y alcanzar la paz interior que nunca tuvieron. No es un camino fácil, es necesario que el ser se desnude a sí mismo y se pregunte qué deseo de la vida, he logrado muchas cosas, pero sigo sintiendo que me falta algo que no lo puedo visualizar o al revés, nunca he tenido nada, pero si quisiera que me valoren, respeten y me quieran y me admitan como soy y no como quieran que sea.

Más que seguro, esta clase de personas solo piensan en ellos, nunca se colocan al frente de otras personas, les cuesta ayudar y si lo hacen, es para escuchar, que le digan que es una buena persona, son seres egoístas, vanidosos, insatisfechos, no abren su corazón, porque tienen una serie de limitaciones que lo hacen ser personas soberbias o, por otro lado, no desean que sientan lástima, discriminados, marginados, limitados, porque no han trabajado su interior y sí no deciden hacerlo jamás van a cambiar, no aceptan sus limitaciones, ni se encuentran conforme con sus logros.

La llave de poder salir de esta forma de pensar y percibir la vida, en primer lugar, es aceptándose como son, en segundo lugar, tener la intención de cambiar de actitud frente a la vida, en tercer lugar, pedir ayuda profesional, con la finalidad que les brinden las herramientas que deben utilizar como soporte emocional; y en cuarto lugar, sentir en sus corazones que Dios, está presente en todo momento, solo está esperando, que lo llames y te responderá, y te anunciará cosas grandes y misteriosas que tu ignoras, Jeremías 33, versículo 3. Búscalo con fe.