Cada vez vemos cómo los juegos de nuestra infancia y la de nuestros padres (que todavía coincidían con los nuestros) van quedando en el olvido. Ahora sólo escuchamos de ellos en una frase antecedidos por “recuerdas cuando…”, es el camino de la evolución. Un juego que formó parte de muchas reuniones infantiles era el popular juego de las sillas, aquí veíamos cómo acompañados de un fondo musical, poco a poco se iban retirando sillas e iban siendo descalificados aquellos que no se sentaban en una de ellas cuando la música se detenía, era bastante divertido. Bueno, el hecho es que a través del juego íbamos interiorizando algo muy real e importante, cuando el tiempo avanza y las oportunidades disminuyen los “más hábiles en el juego” sobreviven.

En ese caso, las habilidades requeridas eran rapidez, cálculo de espacio y fuerza; y si nos enfocamos en el “juego” post cuarentena, en esta carrera de supervivencia donde en vez de quedarnos sin silla, nos quedamos sin ingresos, ¿cuáles serán las habilidades más valoradas? El desafío continuo de las organizaciones siempre será la optimización de recursos, con o sin cuarentena, el buscar nuevos canales de ingreso y fortalecerse en los mercados donde ya participan, mejorar logísticamente y lograr mejorar sus márgenes de cada producto o servicio que ofrecen. La coyuntura actual nos pone en un escenario muy retador, a los emprendedores, nos muestra marcas ya consolidadas que buscan pelear con estrategia de precios muy agresivas, sacando del mercado a los “nuevos” y a los “piratas”; a las empresas consolidadas, el reto es reducir costos con criterio de mediano largo plazo, no dejar ir a piezas claves de la organización pero a la vez aligerar costos para no ahogarse con costos fijos que no les están siendo productivos en estas circunstancias; pero si debemos mirar en nuestros equipos, sean grandes o pequeños, ¿quiénes son los que deberían liderar esta batalla? Los que tengan como consigna de vida VENDER.

La habilidad de venta se ha convertido hoy en el activo más importante de las organizaciones, no sólo por técnicas o experiencia, sino por características propias de un vendedor. Una persona que, si sabe que pasas mucho tiempo en internet, se vuelve adicto a tus redes, que si sabe por donde caminas, se aprende tu ruta para, mientras te acompaña, te ofrece lo que venda, una persona que sólo tenga claro que, pase lo que pase, debe vender. Hoy estamos en una coyuntura que quien debe liderar el barco es aquél que de todo por ser el último sobreviviente del juego de las sillas, esa es la habilidad que hoy nos ayudará a superar la situación. Olvidémonos de la profesión por un instante, el vender hoy es herramienta de supervivencia, así que si ves en tu equipo a alguien que con sólo mirarte sientes que te quiere vender algo, dale todas las herramientas posibles, que es quien te sacará de esta situación. Buena semana para todos.