Con la ayuda de la prensa corrompida -La República, El Comercio, RPP- el miserable Vizcarra capitalizó el poder suficiente para controlar el manejo político del país, como titiritero detrás de los polichinelas que estaban dispuestos a cogobernar con él. Lo hizo tras el golpe de Estado que produjo para cerrar el Congreso y realizar un referéndum fake dirigido a bordarle los flecos al Estado que él desarmó. ¡Para luego reinventarlo a su imagen de corrompido y pendenciero! Vizcarra es un ruin que ha manejado el Perú a su pleno antojo. Y seguirá haciéndolo, mientras no podamos desmontar el apparatchik político que orquestó para conseguirlo. Empezando por la Junta Nacional de Justicia, a través de la cual nombra a jueces, fiscales, presidentes del Jurado Nacional de Elecciones, etc. ¡Ahí estriba el verdadero centro de poder peruano!

Ahora vemos los resultados de semejante asalto al Estado por el miserable Vizcarra, estando inmersos en un viciado proceso electoral que dirige un individuo ligado al comunismo, partido que, en contubernio con sendero luminoso, patrocina la candidatura de Pedro Castillo. Todo indica que Vizcarra se ha dado maña para orquestar estos comicios con el objeto de favorecer al citado candidato, para ejercer por su cuenta una cuota del poder que lo salvaría de sendos procesos por corrupción, lesa humanidad y otros que acumula en su breve, aunque asolador, paso por el gobierno del Perú.

Esto es muy grave, amable lector. Porque Vizcarra es un sujeto peligroso hasta no más. Posee no sólo conocimiento de las cosas a través del sistema de inteligencia -al cual aún tiene acceso por los lazos de amistad que dejó bien anudados- sino que, además, cobija un extenso dossier de la clase política, del sistema judicial y del ámbito empresarial y gremial, de quienes no sólo tendría grabaciones de audios sino videos. Su arma predilecta es entonces el chantaje. Por esa razón es que muchos guardan sepulcral silencio, siendo conscientes de lo que este canalla ha hecho con el país. Vizcarra le ha arruinado el futuro a millones de personas con su infamante gestión gubernativa y peor administración sanitaria. Por ello ahora carga sobre sus espaldas con alrededor de 180,000 peruanos fallecidos.

¿La razón? Carencia de pruebas moleculares, camas UCI, respiradores mecánicos, plantas de oxígeno. Equipamiento que, de manera terca, Vizcarra se negase a adquirir desde hace un año, cuando se le dijo, en todos los tonos, que lo hiciese. Por supuesto, también a él se debe la carencia de vacunas motivada, inicialmente, por el siniestro plan que montó para concentrar la compra, de manera exclusiva, en la peor -y más cara- vacuna (la china) que hay en el planeta. Para luego, al verse desnudado tras descubrirse que él, su esposa y hermanito, habían sido vacunados de manera secreta, infructuosamente pretender zafar cuerpo para salvar su responsabilidad penal, en este tristísimo episodio de la historia nacional. Sin embargo cuando la Justicia retorne al Perú -de la mano de la Democracia- juzgará a Vizcarra por homicidio culposo, con características de crimen de lesa humanidad.