A pocos días de definir el destino de la nación en un momento dramático de nuestra vida republicana, no solo para el Perú sino para el planeta entero, esta pandemia ha sido considerada como la peor crisis vista desde la segunda guerra mundial, es en esta coyuntura que los peruanos iremos a las urnas y a ejercer nuestro derecho de votar y elegir a nuestro presidente y a los nuevos congresistas.

Como era de esperarse ha sido una campaña electoral muy sui géneris por lo que se vive actualmente, sin grandes mítines como eran antes y donde los candidatos debían de mostrar esas cualidades oratorias que han distinguido a los grandes políticos como Víctor Raúl Haya de la Torre y don Fernando Belaunde Terry, solo por citar a estas egregias figuras de la vida política peruana y donde habría que recordar también a don Luis Bedoya Reyes, a quien tuve la enorme satisfacción de hacerle una entrevista que fue televisada y donde relató pasajes interesantes desconocidos de la turbulenta política de nuestro país.

Hoy hemos asistido a ver nada más que presentaciones de los candidatos en medios de comunicación, seguir sus actividades por noticieros, a la carnicería de las redes sociales y a un soso debate con un formato cuestionado por los propios participantes y donde brillaron por su ausencia las propuestas concretas para enfrentar los dos grandes problemas que nos flagelan como son la pandemia y la crisis económica, la verdad es que ningún candidato fue contundente en convencer que tienen la estrategia y los equipos de trabajo para vencer a estos dos jinetes del Apocalipsis que siguen su actividad destructora.

Lo que ayer publicó Financial Times es demoledor, seguimos como los campeones mundiales de mortandad a ya más de un año desde que empezó esta tragedia, dos gobiernos y uno que apenas duró días han sido incapaces hasta ahora de revertir esta terrible situación, lo preocupante es que no se avizora en los candidatos que puedan sacarnos de este hoyo, puras generalidades y nada más. Ojalá me equivoque pero siento que la mayoría de peruanos no esperan mucho de los nuevos actores que entrarán en escena en los próximos cinco años, y ahondado al temor de que nos encontramos en el pico de una segunda ola, no nos extrañe que veamos un desolado escenario de falta de votantes, ya no hablemos de miembros de mesa y personeros.

Lo que sí está cantado es que nos vamos a una segunda vuelta con un final de infarto por la distancia decimal entre unos y otros y que tendremos nuevamente un congreso atomizado en doce facciones que por sentido común se obligarían a ponerse de acuerdo en una agenda legislativa mínima, digo, si es que les interesa el país o lo que quede de éste después de julio, por la pandemia y la economía en recesión. ¡Que DIOS nos ayude!