Elecciones en Venezuela


Elecciones en Venezuela

Nuestra flamante canciller Cayetana Aljovín declaró el domingo 28 de enero a El Comercio que la tragedia de Venezuela rebasa sus límites nacionales y se había convertido en una crisis regional latinoamericana. Citó en sustento de su declaración la actual diáspora venezolana, que de acuerdo a sus cálculos alcanza a 500,000 refugiados en Colombia, alrededor de 100,000 en el Perú y cifras parecidas en Brasil, Ecuador, Chile y Guayana (país limítrofe de Venezuela por su frontera oriental).

Cuando uno lee esas cifras y las compara con la situación de hace dos o tres décadas, en las que Venezuela era un imán que atraía la migración de masas trabajadoras de sus vecinos y en general de Sudamérica y de América Central, resulta difícil de comprender un cambio tan negativo y abismal. Sin embargo, todo comenzó sin querer queriendo, a la moda del Chavo del Ocho, con la figura carismática pero ruinosa del comandante Hugo Chávez Frías, hoy continuada con la trágica farsa de Maduro, empeñado en hundir a su país a lo más profundo del pozo de las desgracias. De Venezuela se podrá decir hoy día que la máxima virtud de sus habitantes es la de sobrevivir el diario infierno que les ha tocado enfrentar.

Empero, la lucha por el poder se ha tornado implacable. La cúpula que desgobierna Venezuela encabezada por Nicolás Maduro, con el apoyo de Diosdado Cabello y la corte de los milagros que rodea a los dos, no quiere soltar el poder. Varios factores han influido a favor de esa tendencia. Han pasado un punto de no retorno, en el cual la caída del régimen actual vendría acompañada del enjuiciamiento de sus líderes bajo el Código Penal de Venezuela y del Estatuto de Roma si fuere aplicable a los delitos de lesa humanidad cometidos desde julio de 2002 cuando entró en vigencia.

Y esos delitos van en progreso tal como lo hemos podido advertir con el implacable asesinato de Óscar Pérez y de sus seis seguidores en el mes de enero pasado. Para tapar todo eso en el mes de abril debe perpetrarse un gigantesco fraude electoral, con Maduro compitiendo con uno o varios candidatos opositores que pretendan enfrentársele, cuando su rival juega con los dados cargados y las cartas marcadas. No hay escapatoria en Venezuela, el país ha ingresado en un incendio político que solo dejará tierra arrasada.