¿Elecciones limpias con un desacreditado JNE?

¿Elecciones limpias con un desacreditado JNE?

Lourdes Flores Nano tendrá todos los defectos políticos que quisiera encontrársele. Pero jamás podrá acusársele de inmoral, farsante o calumniadora. Su integridad está más que comprobada. Atributo que sirve para garantizar la limpieza de su permanente e inteligente defensa, tanto de la democracia como el Estado de derecho. El episodio más reciente ha sido su concienzudo análisis de la realidad, que debió servir de base para justificar las denuncias de fraude electoral a raíz del tan cuestionado resultado de los comicios de abril y junio del año pasado que dieran lugar a la proclamación de Pedro Castillo como jefe de Estado. Un sujeto neófito e incapaz, como él mismo lo manifiesta en sendas entrevistas, particularmente la concedida al periodista Fernando del Rincón de CNN. Volviendo a los comicios del año pasado, Lourdes acopió un vasto acerbo de pruebas comprobando graves inconsistencias en el desenlace del conteo de votos.

Irregularidades que se repiten por miles en actas presuntamente viciadas, que fueron validadas por ciudadanos que nunca estuvieron acreditados ante el Jurado Nacional de Elecciones JNE como personeros de las agrupaciones políticas que participaron en dicha contienda. Son múltiples las modalidades de posibles tramas de fraude electoral detectadas, investigadas y clasificadas por Flores con un equipo de profesionales. Posteriormente, este conjunto de especialistas entregaría esa frondosa documentación al JNE, como respaldo para un reclamo formal denunciando un fraude en el proceso. Lo que no pudo entregar Flores fue el contraste, debidamente auditado, de los padrones electorales con las actas oficiales, basado en un análisis veraz.

Se opusieron Jorge Salas Arenas, presidente del JNE, y demás miembros del Jurado, curiosamente designados por la cuestionada Junta Nacional de Justicia instituida por el miserable Vizcarra, probablemente para manipular a jueces, fiscales y miembros del Jurado electoral, y acopiar el poder que necesitará para enfrentar sus procesos por corrupción. La oposición de Salas a proporcionarle a Lourdes el padrón de Onpe y las actas firmadas por los personeros, es sospechosísima. Porque siendo Salas y Castillo ambos comunistas, mantienen un hilo ideológico simultáneo que buscaban proteger, haciéndole ganar aquella elección sin que se conociese que ésta no fue limpia, sino dolosa. ¡Lo demás es historia! Una historia que enseña la manera cómo, por intereses ideológicos, la autoridad electoral habría favorecido a un candidato, decisión que, como estamos viendo, sirvió de soporte para diezmar la democracia y liquidar el Estado de derecho. Precisamente la estrategia que sigue el marxismo para capturar el poder. En estos primeros meses de gestión el régimen comunista/senderista de Pedro Castillo ha desatado una crisis sin precedentes en materia socioeconómica, política, anímica y sanitaria. El caldo de cultivo que aplica el comunismo para subyugar a la sociedad y atornillarse en el poder sin fecha de salida. Sospechamos motivadamente, que el comunista Castillo fue beneficiado por un JNE presidido por otro comunista como Salas.

En octubre habrá elecciones de gobernadores y alcaldes. Si el Congreso no vaca antes a Castillo, cuando menos reemplace a las autoridades del JNE, evitando que el comunismo acabe con el Perú.

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