Aunque la presidenta del Consejo de Ministros, Violeta Bermúdez, ha reafirmado recientemente que las elecciones generales se efectuarán el día 11 de abril próximo, esta declaración podría no representar la verdadera voluntad de esta administración, teniendo en cuenta que la misma proviene de la representante de un gobierno, íntimamente vinculado, a los gobiernos de PPK y Vizcarra que lo precedieron, personajes estos que son investigados por actos de corrupción que incluyen falsedades continuas, y con quienes tiene evidentes lazos políticos e intereses comunes. Entre estos podría estar el de la postergación de las elecciones, que acaba de recomendar el Sr. Vizcarra.

El gran riesgo político es que se podría pretender justificar tal postergación, por el peligro de un mayor contagio, que este evento podría ocasionar, teniendo en cuenta que en el país se viene produciendo una nueva ola de infecciones de la covid-19, la que se ha originado en Inglaterra, por la mutación que ha experimentado este virus. Pero que en el Perú está alcanzando dimensiones preocupantes, como consecuencia de la pésima administración sanitaria de Martín Vizcarra, quien durante todo el tiempo de su mandato se negó obstinadamente a aceptar las recomendaciones que le hacían los mejores especialistas médicos del país, así como el Colegio Médico del Perú, motivo por el cual hasta hoy día, no hay pruebas moleculares, no hay camas UCI, entre muchas otras carencias.

No obstante lo señalado, las elecciones se podrían efectuar sin problemas mayores, si se toman las medidas adecuadas para ello, y se hacen públicas, lo que no viene ocurriendo hasta ahora. Frente a este silencio del Gobierno, algunas de las posibles ideas a aplicarse vienen siendo sugeridas por diversas entidades y personas, que las han propuesto a través de los medios de comunicación. Una de ellas podría ser que el acto electoral, no se efectúe en un solo día, sino en dos, para lo cual se podría clasificar a los votantes convenientemente en cada mesa. Otra sería aumentar las mesas de sufragio a un número que también permita el distanciamiento social etc. Pero de parte del gobierno no vemos nada.

Estas sugerencias personales ocurren, porque además de la declaración eventual y solitaria de la premier, no se ve ningún tipo de acción concreta de parte del Gobierno. A ello se añade peligrosamente que la prometida vacuna china, no llegaría en este mes de enero, según lo ofrecido por el presidente Sagasti, y no se sabe cuándo. El doctor Omar Neyra, especialista en salud pública, que tiene información fidedigna, señala que el problema no está en China, sino en el Ministerio de Salud del Perú. Existiría pues una falta de eficacia inaceptable, visto desde la buena fe, no obstante la emergencia que sufrimos, pero hay quienes a la luz de los hechos creen que la abulia y la ineficacia máxima que viene exhibiendo este Gobierno tendría un límite aceptable que ha sido sobrepasado, y que tendría una explicación política, distinta y tenebrosa.