Esta es una expresión usada en Alemania para referirse a la decisión que toman las personas de ponerse en marcha para seguir su propio camino y afianzar un destino. Es decir, ya no se confían en ese juego de endosar un voto por alguien que conocen poco, en esta gran aventura incierta que resulta en algunos países la democracia. En los años noventa del siglo pasado hubo un éxodo masivo. Ahora hay que tener en cuenta que hace cinco años una mayoría eligió a un ciudadano para dirigir el país. No obstante, tuvimos hasta cuatro presidentes, y gastamos mucho dinero y esfuerzo entre volver a elegir congresistas y renovar autoridades; así como nos distrajimos con persecuciones judiciales a políticos. Hubiera sido mejor invertir este dinero y esfuerzo para mejorar el sistema de salud.
El resultado salta a la vista: quienes pueden, deciden viajar al extranjero para obtener una vacuna o un tratamiento que su país les niega o dificulta. El Perú se ha vuelto dependiente de todo lo que “venga” del exterior.
No es el único país en el que sucede esto. Hubo casos aun más graves en que la salida del país fue impedida. Hace exactamente 41 años tomé la decisión de acoger en la embajada del Perú en La Habana a más de diez mil personas que buscaban escapar del régimen que se llamaba Revolución cubana y que desde hacía muchos años no evoluciona ni cambia nada. Tuve que negociar hasta la madrugada del 5 de abril de 1980 con Fidel Castro, hasta que cediera a aceptar la salida de Cuba de más de ciento veinte mil de sus compatriotas.
Hoy hay 70 millones de migrantes en el mundo. Casi tantos que es necesario crear un nuevo país para que tengan territorio propio. Y puedan desarrollar un futuro lejos más allá de donde las circunstancias les fueron adversas.
Conozco los esfuerzos de los migrantes. He recorrido más de medio centenar de países. He tenido residencia alternativamente, en una docena de Estados, desde los llamados en desarrollo, hasta los más ricos, así como los políticamente llamados comunistas, socialistas o democracias. He visto mucha gente migrar o luchar para buscar más allá de donde nacieron mejores oportunidades
La verdadera libertad no siempre es el regalo de algún gobierno. En muchos casos es la decisión personal de arriesgarlo todo y decidir hacer andar los propios pies hacia otro destino.

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