Para comparar mundialmente como nos ha afectado el COVID-19 usamos una ratio de muertos por 100,000 habitantes (simplemente es dividir el número de casos registrados entre la población y lo multiplicas por 100,000) que al cierre de año para Perú era de 117.56 y nos colocaba en el sexto lugar a nivel mundial, primero terminó San Marino con 169,85, seguido de Bélgica (169.07), Eslovenia (128.68), Italia (123.09) y Macedonia (120,54), todo esto en un ranking de 187 países.

Esto puede ser interesante porque hay mucha data comparable, ¿pero que pasa con las otras enfermedades? Como termina el 2020 todavía no tenemos mucha data, pero si podemos hacer algunas comparaciones locales con números de fuentes oficiales como el SINADEF (Sistema Informático Nacional de Defunciones) que registra el número de muertos. En Perú tuvimos 211,398 muertos de los cuales 37,680 fueron diagnosticados con COVID-19 por el Ministerio de Salud, es decir la diferencia oficial hasta el momento es 173,718, cifra que indica los muertos por otras enfermedades que no son COVID-19. En el 2019 tuvimos 114,945, allí todavía no había COVID-19 entonces sería valido decir que hemos tenido un incremento de muertes de 51,72% en lo que se refiere a otras enfermedades. También sería válido decir que en el Perú, en 2020, el 82.17% de los muertos fueron por causas diferentes a las del COVID-19 (17.82%).

Nos preocupa que ante el desborde por atender el COVID-19 se haya dejado de lado las otras enfermedades y esto es indiscutible. Los hospitales han disminuido su nivel de cirugías, sus procedimientos, sus consultas, quimioterapia, incluso en casos de accidentes violentos ha sido difícil que sean atendidos como debe hacerse, y es que se han separado los hospitales, salas quirúrgicas y camas UCI en zonas COVID-19 y no COVID-19. Entendemos que hay menos médicos y enfermeras, pero ¿cuál es el plan para el 2021? No se trata de desvestir un santo para vestir al otro, no deben utilizar los recursos destinados a las otras enfermedades para cubrir los gastos generados por el COVID-19, esas deben ser partidas diferentes y presupuestos adicionales.

Tenemos que abrir la cirugía y colocar la productividad quirúrgica a los mismos niveles del 2019 (que no eran óptimos), tenemos que generar data de todas las causas de mortalidad, tenemos que abrir la consulta médica donde se realiza procedimientos, aquí hay que aclarar que la telemedicina si bien ayuda al diagnóstico no puede reemplazar a los procedimientos que se hacen en la consulta, y las autoridades deben tener clara la diferencia para poder elaborar la política pública en salud que van a seguir para este 2021, de eso depende que miles de peruanos no sigan muriendo.

@sandrostapleton