Como adelanté que sucedería en una columna anterior, ya aparecieron 3 nuevos aspirantes a colaboradores eficaces que han declarado ante el fiscal Germán Juárez Atoche que el presidente Martín Vizcarra recibió S/1’300.000 en sobornos del consorcio ICCGSA-Incot a cambio del Hospital de Moquegua. El pago, narraron los testigos, se concretó por intermedio del exministro de Agricultura José Manuel Hernández, en cuya casa, ubicada en el distrito de La Molina frente al lago, se efectuaron algunas de estas turbias operaciones. Hernández, que decidió acercarse de motu proprio a la Fiscalía para contar todo lo que sabe, ha ratificado lo dicho por los otros colaboradores. Se trata, pues, de la palabra del intermediario de Vizcarra y el consorcio en cuestión. Previamente, como bien recordará el lector, otro testigo reveló al fiscal Juárez que el mandatario, cuando era gobernador regional de Moquegua, cobró una coima de más de un millón de soles -más el pago de una avioneta para que viaje una delegación boliviana- del consorcio Obrainsa-Astaldi por el proyecto de Irrigación Lomas de Ilo.

Ante estas revelaciones, Martín Vizcarra ha asegurado con desparpajo en entrevistas que no sabía nada de ambos procesos de licitación, puesto que, según dijo, la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops) los mantenía en reserva. Poco después nos enteraríamos, sin embargo, de que fue Vizcarra el que dio el visto bueno final para que los consorcios liderados por las empresas ICCGSA y Obrainsa, las dos implicadas en el ‘Club de la Construcción’ (CC), ganen la buena pro de las obras antes señaladas. Martín Vizcarra también ha dicho que es “normal” que un gobernador de Moquegua se reúna en las oficinas de las compañías del CC en Lima -y no en su región- para ver “temas técnicos”, y, a su vez, ha tratado de minimizar que Obrainsa haya patrocinado un vuelo después de ganar la adjudicación de Lomas de Ilo argumentando que fue por “responsabilidad social”. A otros con ese cuento, señor presidente.

A estas alturas, no obstante, no debería llamarnos la atención que Vizcarra mienta con descaro. Es una raya más al tigre. Antes, por ejemplo, dijo en público que apoyaba el proyecto minero Tía María, cuando, en paralelo, negociaba subrepticiamente sobre cómo quitarle la licencia a Southern. También mintió cuando aseveró que su empresa jamás trabajó con Odebrecht, pero luego resultó que CyM Vizcarra le alquiló maquinaria al consorcio Conirsa, que estuvo liderado por la corrupta constructora brasileña y se encargó de construir la Carretera Interoceánica. Si retrocedemos más, podríamos mencionar, además, la vez en que Martín Vizcarra negó haberse reunido con Keiko Fujimori, cuando fueron al menos dos las veces en que estos se juntaron. Y, recientemente, han aparecido fotos de Vizcarra con “Toñito” Camayo, miembro de ‘Los Cuellos Blancos del Puerto’. A pesar de que sigue negando conocer a Camayo, según el diario Correo, las imágenes fueron captadas en dos reuniones que ambos sostuvieron. Está ya de más hablar del caso Richard Swing, cuando todos hemos sido testigos de cómo el mandatario instruyó a sus asesores para mentirle al Congreso y la Fiscalía sobre las visitas del supuesto músico a Palacio de Gobierno. En boca de Vizcarra, como vemos, todo se hace dudoso.

Así RMP pretenda tapar la cochinada de Martín Vizcarra con un supuesto intento de sedición por parte de los partidos Acción Popular y Alianza Para el Progreso -los que, por cierto, votaron en contra de la vacancia presidencial-, las horas de Vizcarra están contadas. Solo es cuestión de unos cuantos meses para que el falso líder de la lucha contra la corrupción termine entre rejas. ¡Vaya paradoja!