El mes de julio lo ha empezado el gobierno con una confluencia de problemas que no pueden atribuírselo a terceros, aunque ha hecho ensayos, como el caso del suministro de oxígeno que pretendió achacárselo a un gobierno que culminó hace 11 años.

Desastrosa gestión en la pandemia del Covid-19, quinto lugar en el mundo en el número de infectados, con 300 mil contagiados y 10 mil muertos según cifras oficiales.

Grave afectación de la economía, 40% de caída del PBI en abril, con una previsión de cerrar el año con -13.9% según el FMI, deflación en junio, 0.27% en Lima Metropolitana y 0.18% a nivel nacional.

Como si fuera poco, señalamientos de responsabilidades de nombramientos relacionados con su mano derecha, Mirian Morales, y denuncia de contrataciones con el Estado del cuñado de Vizcarra, ambas actividades infringiendo normas y echando por los suelos su prédica de impoluto.

Conjunción de responsabilidades que ha devenido en que desenvaine la espada y use un clásico para no descender más en su aprobación, sindicar al Congreso como enemigo, lanzarle calificativos a nombre de una reforma institucional que dice liderar, y plantear un referéndum, para la eliminación de la inmunidad parlamentaria y la prohibición de participar como candidatos a los sentenciados en primera instancia por actos dolosos. Esta vez jugó con un boomerang y él y sus ministros se quedaron sin inmunidad, lo que tiene que ser ratificado en segunda votación que debe realizarse en los siguientes días.

Si ya hemos sido declasificados en bonos soberanos por la clasificadora Fitch & Rating, estamos en camino a que ocurra en bonos globales; deméritos se han hecho de sobra: en política, economía y endeudamiento.

Tenemos maremágnum en el ambiente político; economía complicada por el carnaval de bonos, que no ha llegado a todos los beneficiarios y líneas de crédito de los programas que llegan al 8.2% del PBI- Reactiva Perú, FAE Mype y FAE Turismo-, donde inevitablemente habrá no pocos incumplimientos, con afectación al fisco y para rematar crecimiento del endeudamiento que según el BCR este año llegaremos al 33.9% del PBI, superando la meta del 30% que era nuestro referente.

Desconocimiento e irresponsabilidad gubernamental están haciendo trizas al país.