Cuando en forma ilegal e inconstitucional el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), de apellido Salas, hizo uso y abuso de su voto “dirimente” para excluir a Perú Nación del proceso electoral, el único candidato presidencial que denunció públicamente esta acción violatoria de la democracia fue Rafael López Aliaga.

Las acciones hablan siempre más que las palabras. El acto espontáneo de “fair play” o juego limpio de López Aliaga refleja, más allá del cálculo político, la respuesta de un demócrata frente a una maniobra perversa emanada del cenáculo caviar que, más adelante, cuando ni las encuestas manipuladas pudieron ocultarlo, intentó también sacarlo de carrera después de haber validado, mediante otra jugarreta, la cuestionada candidatura al Congreso de Martín Vizcarra.

Por eso, a mucha honra, concurrí al plantón que López Aliaga convocó frente al JNE para darle mi apoyo en esa grave circunstancia y por eso creo que, ante el escenario crucial que hoy se presenta para nuestra Patria en las próximas elecciones, es de suma importancia que el voto de conciencia de mis compatriotas encare con objetividad el grave riesgo que implican las otras candidaturas que tienen probados vínculos con la corrupción o que usan las ventajas del sistema democrático para procurar su destrucción o que simplemente implican un salto al vacío.

Se puede concordar o no con el modo de vida de López Aliaga, con el celibato o el cilicio, con su posición pro vida y su fundamentalismo religioso, pero es precisamente ese fundamentalismo el que, más allá de reflejar el pensamiento de un silencioso sector muy importante de nuestro país, presenta la esperanza concreta de que cumplirá su palabra de erradicar efectivamente la corrupción con medidas radicales como expulsar del país a Odebrecht y adláteres.

El mal de males del Perú es la corrupción. Mientras no se erradique a sus actores en el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Contraloría, el JNE y demás instituciones del Estado, cualquiera de las reformas planteadas por los diversos partidos políticos caerá en saco roto y proseguirá la disfuncionalidad social del sistema democrático que nos ha conducido a la crisis actual. Por eso, Perú Nación ha planteado la necesidad de crear el Consejo Nacional Anticorrupción elegido por el pueblo.

Creo que López Aliaga cumplirá su compromiso con nuestro país, tal como le dio lectura en el debate ante el JNE.
Sin estridencia, sin demagogia, sin oratoria pero con honestidad y probada capacidad de acción.

(*) Presidente de Perú Nación
Presidente del Consejo por la Paz

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