De acuerdo a un informe de la prestigiosa agencia alemana Deutsche Welle fechado 29 de diciembre 2020, las vacunas chinas figuraban en ese país comunista como líderes para la inocular a su pueblo. Hasta diciembre último, Sinopharm informaba de un 79% de eficacia de su vacuna, “en una evaluación provisional”. Sin embargo, dicho informe precisa que tal información sigue siendo “incierta”. A esa fecha, más de un millón de personas había sido vacunada con el antídoto de Sinopharm. Pero sólo como parte de algunos estudios o “por aprobación de emergencia”. Contrastemos esto último con lo que viviamos en el Perú. 23 días después del informe de Deutsche Welle, Sagasti dijo que su gobierno había adquirido 38’000,000 de viales a Sinopharm, sujeto a que antes de finalizar enero llegara un millón de dosis. Pero a aquella fecha el mundo ya sabía, “a través de los corresponsales de la radiotelevisión alemana”, según dijo la Deutsche Welle “de una presunta campaña por parte de los medios de comunicación chinos para cuestionar la eficacia, además de seguridad, de las vacunas aprobadas en los países occidentales. Aunque (agregaba) China había comprado grandes dosis de la vacuna Pfizer.”

Todo indica que dicha campaña era, en rigor, una guerra sucia para desacreditar a las vacunas occidentales y beneficiar a las chinas. El comentario de Deutsche Welle no puede ser más elocuente: “Existen indicios de que el Gobierno chino está haciendo uso de esta campaña mediática para desviar la crítica sobre falta de transparencia de sus propios fabricantes de vacunas, posiblemente porque su desarrollo no le está dando el resultado esperado.” Además en enero último –cuando Sagasti pactaba adquirir 38’000,000 de viales de Sinopharm- Deutsche Welle reveló que “Los datos sobre las vacunas chinas, disponibles hasta ahora, tienden a indicar una menor eficacia que los de sus competidores occidentales.” Y pasa a analizarlas. “La empresa Sinopharm desarrolló la vacuna Vero, junto con el Instituto de Virología de Wuhan y el Instituto de Productos Biológicos de China. Las vacunas de este tipo (también llamadas desactivadas) llevan siendo probadas durante décadas. Son efectivas, por ejemplo, contra la difteria, la hepatitis B, la polio, la tos ferina o el tétanos.

Los ensayos en la fase 3 de Vero se han llevado a cabo en diez países de todo el mundo, entre ellos Perú y Argentina. Y comentaba que los datos no dibujaban una imagen consistente. “En los Emiratos Árabes Unidos también se ha estado probando que esa vacuna tenía 86% de eficacia. Las autoridades locales fueron aún más rápidas al aprobar la vacuna que las chinas. El permiso de distribución llegó a principios de diciembre. Serbia también aprobó esa vacuna en enero. Pero la situación en el Perú es menos prometedora. Las autoridades peruanas pararon los ensayos clínicos en diciembre, luego de que uno de los pacientes sufriera una parálisis en los brazos como resultado de su vacunación.”

Esta síntesis de una de las principales agencias noticiosas del planeta, amable lector, la conoció el presidente Sagasti. ¡Sus embajadores tienen que habérsela hecho saber!