El primer ministro en su exposición ante el Congreso ha mencionado una frase que está pasando desapercibida, pero que tiene una importancia tan grande y, sin embargo, el gobierno habla de guerra sin actuar en consecuencia contra dicha agresión aplicando las reglas que la Constitución y las leyes establecen.

Es evidente que cuando se supo de la existencia del Covid-19 y empezaron a llegar noticias de muertes masivas en China, solo nos impresionó la construcción de un gigantesco hospital para diez mil pacientes en tan solo 15 días. Jamás relacionamos ambos hechos, porque si lo hubiésemos hecho, con una elemental progresión lógica, nos habríamos dado cuenta que la amenaza del virus era letal, no para un sector de población, sino para toda ella, es decir, para toda la humanidad.

En vez de activar el Consejo de Seguridad y Defensa Nacional en el cual está integrado también el sistema de inteligencia, Defensa Civil, los ministerios de Economía, Interior, Relaciones Exteriores, Defensa, entre otros, el gobierno se rodeó de asesores de escritorio que jamás estuvieron ni en China ni conocían de la realidad peruana, además de profesionales que se arrogaron el conocimiento de todas las especialidades, afirmando primero que el Covid-19 solo era un gripe más fuerte que las conocidas hasta entonces y que era difícil que saliera de China y se expandiera por todo el mundo.

Al no activarse inteligencia, no se conoció de la amenaza real sobre la enorme capacidad destructiva del coronavirus, no se obtuvo información sobre los métodos que estaban utilizando los chinos para enfrentarla ni la razón por la que estaban construyendo hospitales gigantescos en plazos tan cortos y menos sobre los medicamentos y protocolos que ellos iban aplicando.

Sin esa información no se podía planificar nada y lo único que le quedó al gobierno fue copiar a los países europeos decretando una cuarentena obligatoria sin las medidas transversales, adicionales y que en paralelo tenían que ponerse en marcha para evitar el contagio cuando la gente tuviera que salir a las calles, ni disposiciones de prevención para la compra de pruebas rápidas y moleculares, compras de camas UCI, aseguramiento del stock de medicamentos, de oxígeno, de reparto de mascarillas y protectores faciales y, en lo social, tampoco organizó a la población para una acción de solidaridad comunitaria como ollas comunes y comedores populares. Solo se dedicó a gastar los ahorros del Perú sin criterio alguno. El primer ministro habló de guerra, pero no hay comando.