En vísperas de la aberración

En vísperas de la aberración

A solo cinco días de las forzadas elecciones parlamentarias, el proceso está profundamente perturbado.

El fallo del TC sobre la “disolución” del Parlamento en septiembre de 2019 pone un marco terrible. La decisión de cuatro tribunos ideologizados de izquierda ha introducido el concepto írrito de la ‘denegación fáctica’ que ya fue utilizada por el premier Zeballos para amenazar a los futuros congresistas; se ha roto el equilibrio democrático desestabilizando la estructura republicana al poner por encima, con facultades imperiales, al Ejecutivo; se han sentado las bases para una dictadura institucionalizada; y se ha reducido al TC a organismo político pseudo jurídico.

¿Entonces cuál es el sentido del nuevo Congreso? Salvo una oposición con mayoría amplia, ¿acaso no será simple caja de resonancia del vizcarrato que ya da clara señales de intentar perpetuarse?

Además, en tiempos muy apretados, el JNE se ha comportado erráticamente y hasta pareciera haber prevaricado sacando de carrera a muchos candidatos de la oposición; y aunque el PJ luego haya repuesto a algunos, francamente es ridículo que alguien pueda hacer campaña en dos semanas.

Una cuestión crucial es la vocación de fraude vía el voto electrónico. Conociendo el escándalo sus pésimos antecedentes, ¿por qué la dictadura contrata a Smartmatic, la empresa venezolana que tiene múltiples denuncias en varios países del mundo, se le sindica como herramienta manipulatoria de Maduro, en la Argentina la acusan hasta de hackeos y aparece en comprometedores wikileaks? Solo puede haber algo turbio detrás.

Los medios mayoritariamente apenas han hecho espacios escandalosos y no han promovido debates realmente serios. Las encuestas se han demorado extrañamente y al final ponen como principales a dos partidos cuestionados: el Morado, donde Guzmán es un mantenido, cobarde (huye de un incendio dejando sola a su amante), denunciado por recibir plata de Odebrecht; Mora, pegalón de una anciana de 72 años; Sagasti, MRTA – lover; y una candidata que afirma que la mujer puede embarazarse con sexo anal.

El otro es Acción Popular, un partido traicionado en sus ideales y dividido en tres segmentos: uno oligarca; otro de la dirigencia aliada con los rojos y el tercero de bases que sueñan con la promesa belaundista.

Claramente la campaña oficialista ha sido contra la socialdemocracia del Apra, y la derecha popular de Fuerza Popular y Solidaridad Nacional.

Todavía hay un 46% de indecisos, pero en este contexto aberrante no confío en que la democracia esté dando un paso para mejor.