Columnista - Enrique Quiroga Carmona

El porqué del "No a Keiko"

Enrique Quiroga Carmona

27 mar. 2016 00:00 am
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Es evidente que la pareja presidencial le tiene pánico a la posibilidad de que Keiko Fujimori pueda llegar a ser Presidenta del Perú, porque están seguros que no los blindará en absoluto en las investigaciones judiciales actuales y futuras; por lo que preferirían cualquier otra opción. La gran esperanza era Julio Guzmán, por el que se apostó a la posibilidad de un intento de blindaje, opción que desapareció.

Verónika Mendoza sería entonces la mejor alternativa de ayuda, porque ella fue durante años secretaria privada, e íntima amiga de Nadine Heredia, habiendo tenido autorización para hacer anotaciones, algunas de ellas referidas a cuentas bancarias, en una de las cuestionadas agendas, con todo lo que esto puede significar; ello hace difícil pensar que como Presidenta mantendría una actitud de no interferencia en una investigación judicial. En cuanto a Alfredo Barnechea, Acción Popular ha apoyado de manera notoria al Nacionalismo en el Congreso de la República y ha habido gestos recíprocos entre ambos partidos, que hacen evidente cierto acercamiento, lo que los podría hacer suponer un posible trato flexible para Ollanta y Nadine.

Alan García ya no les preocupa como antes, porque sus posibilidades de ganar las elecciones están resultando utópicas. En cuanto a PPK que es, entre los últimos candidatos mencionados, el de menor acercamiento con el gobierno, no es en modo alguno un presidente deseable ni confiable a los propósitos de la pareja presidencial, no obstante haber sido siempre un esforzado conciliador entre el gobierno actual y la oposición política, como ocurrió en el caso del chuponeo de la DINI, en que se opuso a la censura de Ana Jara. Tal vez por ello, no sea una simple coincidencia -aunque PPK lo dude- la aparición de un vídeo que lo pondría al igual que a Keiko, en el riesgo de salir de la carrera electoral.

En relación a las manifestaciones agresivas contra Keiko Fujimori, es difícil creer que quienes protestan consideren justificado actuar con violencia y al margen de la ley -ya que incluso se ha atacado a la policía cuando ha tratado de poner orden-, por las acciones criticables y delictivas del gobierno de su padre. Más aun tratándose, en muchos casos, de personas menores de 30 años, que en la época del gobierno de Alberto Fujimori eran niños o muy jóvenes. Existe en el mundo gente extraordinaria, cuyos padres no fueron precisamente ejemplos de virtud, y no por eso los atacan con huevos y piedras.

Lo lógico es aceptar que existen poderosos intereses en juego que están actuando para que Keiko no sea presidenta, que no solo provendrían del gobierno, sino también de la ultraizquierda. Las mismas tachas que se han interpuesto contra Keiko Fujimori están forzando de manera desesperada la interpretación de la ley y de los hechos, tratando de convertir un premio en dádiva, premio que ella ni financió ni entregó, simplemente presenció.

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