Columnista - Enrique Quiroga Carmona

LA CORTE  IDH Y EL FUTURO DEL PERÚ 

Enrique Quiroga Carmona

22 feb. 2018 00:00 am
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Durante los años que duró el terrorismo activo en el Perú, en la casi generalidad de los casos, el Estado Peruano fue condenado por la Corte IDH como violador de DD.HH. y obligado al pago de fuertes indemnizaciones y en algunos casos a pedir disculpas. Ya desde esa época se percibía un sesgo izquierdista muy fuerte de esa corte, que favorecía a los terroristas. Basta para ello, leer las sentencias condenatorias, así como los “votos razonados” de algunos jueces, que a pesar de que el Perú estaba siendo condenado, consideraban que los argumentos de las sentencias eran pobres e insuficientes.

De los muchos de estos “votos razonados”, tal vez uno de los más espectaculares fue el del juez  brasileño Antonio Cancado Trindade en el año 2008, el que sin ningún rubor dejó sentado, por escrito, la siguiente expresión: “son insondables los designios de la Providencia, al conceder la muerte natural a impíos e impuros” –las Fuerzas del Orden– “y al no evitar la muerte auto-infligida de los que tanto cultivaron la vida del espíritu con su pensamiento luminoso”… que eran los “Juana de Arco del siglo XXI”.

Sin embargo hay que reconocer que la citada Corte IDH se ha mantenido,  hasta hace poco, dentro de los cauces de su Estatuto, de la Convención Americana de DD.HH., y el respeto a la Constitución del país que era denunciado ante ese órgano de justicia internacional. Pero de un tiempo a esta parte, han tomado la ambiciosa iniciativa de ampliar, en forma irregular y desmesurada, su competencia ya no solo en temas jurisdiccionales, sino en los ámbitos que corresponden a los otros poderes de cada Estado, contraviniendo con ello no solo su propio Estatuto, sino las Constituciones de los países a los que estarían afectando.  Lo que acaba de ocurrir en el Perú hace evidente este propósito, pues han interferido sin ningún derecho en el Congreso, disponiendo el archivo de la investigación de los cuatro magistrados del TC en el caso El Frontón, y en el Poder Ejecutivo en cuanto al indulto a Fujimori, la CIDH ya se pronunció –antes de la Corte IDH– por la improcedencia de este indulto

El sustento de esta ambiciosa estrategia, tal como lo ha mencionado el presidente de esa Corte IDH, Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot, sería la interpretación que los propios miembros de esta corte han hecho de la Convención Americana de DD.HH., de modo que en esta invención, ya no es el texto de dicha convención el que debe tomarse en cuenta, sino la interpretación que del mismo ha hecho la Corte IDH. Sobre la base de ello, la Corte IDH habría devenido en un Tribunal Constitucional Internacional –obviamente izquierdista– que estaría en muchos aspectos por encima de los poderes de cualquier Estado, lo cual haría palidecer la propia soberanía de nuestros países. A esta situación se ha referido recientemente el reconocido internacionalista peruano Dr. Francisco Tudela, sugiriendo una acción conjunta de los países que serían notoriamente perjudicados.

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