Columnista - Enrique Quiroga Carmona

NADINE NIEGA LO EVIDENTE

Enrique Quiroga Carmona

1 oct. 2015 00:00 am
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No resulta extraño que Nadine Heredia haya negado ante la Segunda Fiscalía para casos de Lavado de Activos, que despacha el fiscal German Juárez Atoche, el contenido y propiedad de las agendas y libretas que se le mostraron, para su reconocimiento. Y es que ello resulta explicable, desde una estrategia legal orientada a salvarla a como dé lugar, teniendo en cuenta la gravísima responsabilidad penal que significaría aceptar la propiedad y autoría de las mismas. Pero va a ser extremadamente difícil demostrar que dichos documentos no son de Nadine Heredia, ya que ella misma denunció ante la 29 Fiscalía Penal de Lima la sustracción de aquellas de su domicilio; y nadie denuncia un hurto tan importante, si este no se ha producido.

A ello se añade que su hermano Ilan Heredia interpuso una acción de tutela de derecho, ante el Primer Juzgado de Investigación Preparatoria Nacional, para que se excluya de la investigación, a las agendas sustraídas a su hermana, ya que por esta razón constituían “prueba prohibida”. Así mismo tendría que considerarse las declaraciones de los colaboradores eficaces que se vienen produciendo, cuyos testimonios pueden ser muy importantes a este propósito. Se suma a esto, las coincidencias de las anotaciones que en ellas aparecen, con hechos ocurridos, que han sido confirmados con personas vinculadas con dichos eventos. Son pues varias las contradicciones que hacen muy poco creíble la negativa de Nadine Heredia ante el fiscal German Juárez

La declaración de la Sra. Heredia a la salida de la mencionada diligencia fiscal, en el sentido de que está dispuesta a aceptar “lo que disponga el fiscal, voy a colaborar con todas las medidas que el disponga”, no deja de ser extraña. Sabemos perfectamente que la pericia grafotécnica es una “prueba idónea y eficaz”. Hemos sido testigos de la reiterada negativa de Nadine Heredia de someterse voluntariamente a esa prueba, que hubiera terminado rápidamente con este problema al que ella ha contribuido de modo determinante. ¿Y toda esta súbita y buena disposición, sabiendo que esa prueba debería ser lo primero que tendría que ordenarse, a qué se debe?

Es posible que su defensa esté apostando a que el fiscal German Juárez, por alguna consideración de orden legal, no dispondría dicha pericia, ni aceptaría a los citados colaboradores eficaces. Esto que sería inverosimil, podría no ser tanto, después de ver las coincidencias que extraña y casi milagrosamente se vienen produciendo en forma simultánea, como es el caso de los petroaudios que declara a estos, “pruebas ilícitas”, y el proceso de hábeas corpus de Nadine Heredia que no solo la libera a ella sino a todo su entorno investigado. En este último caso, el Tribunal Constitucional no podrá ignorar su propia jurisprudencia vinculante en casos similares, de lo contrario se le haría un daño terrible al Perú.

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