Enrique Valderrama

Enrique Valderrama

PUNTO DE ENCUENTRO

Acerca de Enrique Valderrama:

Director de la plataforma de opinión Web Punto de Encuentro. Coordinador del Centro para la Democracia Social. Activista Político.





¡Alan Dignidad! ¡El Apra nunca muere!

Alan García fue el fenómeno político más importante de los últimos 40 años de vida republicana nacional. Discípulo de Haya de la Torre, llegó al control operativo del partido muy joven, por propia disposición del fundador del aprismo y luego, al deceso de Víctor Raúl, apenas tres años después pasó a liderarlo política, intelectual y electoralmente. Rompió el veto que el concubinato de la oligarquía con el comunismo y algunos advenedizos le habían impuesto a la estrella con gran crueldad y que la generación fundadora, a pesar de su brillantez y determinación, nunca pudo quebrar. En el fondo aquel grupo y sus continuadores nunca le perdonaron eso. Fueron en total cuatro candidaturas presidenciales, un triunfo en primera vuelta y dos segundas vueltas, en total dos victorias y miles de obras en favor de los más pobres, la reducción de la pobreza, los hospitales, los colegios emblemáticos, el triunfo ante La Haya y la Alianza del Pacífico son el legado que deja al Perú; y a su partido la dignidad que estaba un poco disminuida por la acción de los detractores y un sector de la prensa que hacía de caja de resonancia con cierta maldad.

Sus adversarios nacionales más caracterizados fueron hombres de pequeñas trascendencias –más aún frente al peruano que se enfrentó al FMI– e inteligencias no superiores al promedio, como los oliveras, humalas, tejadas, gorritis, domingos pérez, vizcarras, aunque sí provistos de una infinita capacidad de odiar y de la protección de una plutocracia que en el fondo fue su auténtica rival. Ellos, los instrumentos de esta última, nunca podrán ver cumplido su sueño de haber enmarrocado a la figura máxima del aprismo. Pensaban exhibirlo enjaulado, tratado como un delincuente común; pensaban celebrar con fiestas, portadas y manifestaciones colectivas e insanas de felicidad, en donde iban a regodearse en su inhumanidad. Alan García les mostró su desprecio de demócrata frente a sus abusos, frente a sus muñecos, frente a sus tretas y ofrendó su vida para evitarle al aprismo la utilización de los vejámenes que le tenían preparados. Al materializar su premeditada decisión dio una lección de coraje y de honor, al no aceptar la humillación de una rendición.

Por eso, como dijo Del Castillo: “¡Alan Dignidad es el nuevo grito del aprismo”, un grito lleno de convicción que expresa el mismo orgullo con el que Mauricio Mulder afirmó con valor y sin ambages: “Que no crean que porque son una nueva oligarquía son los dueños del Perú, no lo son, los dueños del Perú son los más pobres, son los humildes que hoy han venido a despedirse de Alan García”

¡El Apra nunca muere!

Enrique Valderrama Peña

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