Enrique Valderrama

Enrique Valderrama

PUNTO DE ENCUENTRO

Acerca de Enrique Valderrama:

Director de la plataforma de opinión Web Punto de Encuentro. Coordinador del Centro para la Democracia Social. Activista Político.



El muro de la indiferencia de Vizcarra

El inquilino de Palacio de Gobierno, Martín Vizcarra fue captado hace pocos días veraneando en Ancón. Más allá de las justificaciones de muchos entusiastas defensores del poder -o del poderoso coyuntural- la imagen es impactante y no le hace bien al ex presidente regional de Moquegua; se le aprecia cómodamente a él y a sus acompañantes con un buen tramo de playa a su entera disposición; cuando justo a breve distancia y separados por un enorme muro se aprecia a miles de personas pugnando por un metro cuadrado de playa, apretujadas y sin los privilegios de su indiferente e indolente vecino. No se había dejado sentir tal desafiante frivolidad desde los tiempos del corrupto Toledo.

Esto tiene una potencia simbólica aplastante, el muro que separa de un lado a quien ejerce el poder transitorio y del otro al Perú popular; cuyos problemas parecen no importarle. Los dramas de la inseguridad ciudadana, que día a día atormenta al pueblo, del indignante incremento de los feminicidios, de la muerte de bebés, de la anemia infantil, del calvario en el que se ha convertido el sistema de la salud pública en general, del dolor de cabeza en el que se ha convertido la reducción de las expectativas de crecimiento económico, del martirio que significa que casi 100 mil jóvenes hayan perdido el trabajo en los últimos 4 meses, etc. ¿Cómo pueden sentirse nuestros compatriotas de Piura, que está inundada y agobiada por la ineficiente reconstrucción? Ellos, y otros peruanos en otras regiones por diferentes razones, sufren mientras quien tiene a cargo el país no mira ni escucha porque ha puesto un enorme muro entre los peruanos mayoritarios y él. El muro de la indiferencia.

Naturalmente el día que se propaló el video hubo una avalancha de críticas sobre las prioridades y la exclusividad en su entretenimiento de Vizcarra; este último en respuesta a ese malestar, dejó claro que no iba a aceptar críticas y apareció el sábado pasado en la inauguración de la remodelación de una piscina de un club privado, es decir respondió desafiante con una nueva -y quizás peor- frivolidad, indiferente a cualquier tipo de señalamiento; nos ha notificado con ese gesto que va a hacer lo que le plazca, sin importarle nada, sin mostrar un ápice de interés a lo que puedan pensar o sentir no solo los millones de peruanos que pueden autopercibirse de oposición a su mal gobierno, sino en especial a quienes le creyeron su perorata de poner por delante al “pueblo”, que poco a poco empiezan a darse cuenta de la artimaña y la traición.

Esta actitud de quien es considerado por no pocos un “golpista” me lleva a la pregunta: ¿si los resultados del 26 de enero no son los que lo hagan feliz, si por ejemplo resultasen electos 50 o más parlamentarios de oposición, volverá a cerrar el Congreso? ¿Esta vez si sacaría los tanques? Total, parece que cada día siente que tiene licencia para manejarse sin que nadie ose criticarlo. Un reyezuelo. Muy peligroso.



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