Entre la ignorancia y la corrupción

Entre la ignorancia y la corrupción

Cuando en 1952 Germán Arciniegas lanzó su obra “Entre la Libertad y el Miedo”, sus ecos reverberaron entre los demócratas de toda América Latina ante ese recuento magistral y descarnado de una era en la cual nuestros países y sus pueblos fueron agobiados por oprobiosas dictaduras militares que perseguían, encarcelaban y asesinaban a sus opositores en el marco de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

70 años después la fragilidad de nuestras democracias se vuelve a poner en evidencia esta vez con la toma del poder por la izquierda marxista en diversas naciones del continente, gracias, entre otras razones, al fracaso social y la corrupción de una sucesión de regímenes que abrieron el camino para que se generara el desencanto y la frustración con el sistema democrático y prosperaran las tesis obsoletas, estatistas y totalitarias de esos grupos que fungen de demócratas para aprovechar las libertades del sistema en su afán de destruirlo.

Es una paradoja que, casi en ese mismo lapso, la dictadura seudo comunista de Cuba se haya mantenido, aún después de la muerte de Fidel Castro, en el marco de un régimen policial que se sostiene sobre la opresión y el subsidio a pocos kilómetros de la mayor democracia del mundo y que en esa misma ruta discurran los vergonzosos gobiernos de Venezuela y Nicaragua.

En nuestra patria, sin embargo, estamos -con posibilidad de salvación- entre la ignorancia y la corrupción. Es impensable, a estas alturas, imaginar a Pedro Castillo como un dirigente comunista preparando la ofensiva final para establecer la dictadura del proletariado, aunque su mentor político y financiador electoral, Vladimir Cerrón, sí tenga ideas claras sobre la materia.

Como lo dijo, Pedro Francke, luego de salir del Ministerio de Economía, el profesor -¿de qué?- Castillo no entiende de la misa a la media de economía: ¿sabrá lo que es la teoría de la plusvalía, medular para marxistas como el propio Francke?

Lo que Castillo sí ha aprendido rápidamente es el antiguo arte de la coima brava: ahí está la fauna de los sobrinísimos, los Pachecos, los Silvas, etc., y siempre omnipresente, para acreditarlo, Vladimir Cerrón, con sus “Dinámicos del Centro” y sentencia firme de la Corte Suprema por corrupción.

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