Columnista - Ernesto Álvarez Miranda

Constitucionalistas de moda

Ernesto Álvarez Miranda

17 sep. 2019 02:40 am
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No recuerdo otro momento en el que la sociedad haya otorgado tanta importancia a la Teoría Constitucional, en especial al estudio de la parte orgánica, sin una asamblea o congreso constituyente en funciones. Los constitucionalistas somos consultados por los medios de comunicación y el ciudadano común está aprovechando el debate porque a fuerza de escuchar argumentos teóricos está comprendiendo la importancia de tener una Constitución que limite el populismo del gobernante y la arbitrariedad de las mayorías. Así, a pesar de que al inicio del proceso reformador la opinión pública apoyaba de manera entusiasta el voluntarismo de Palacio, ahora ha moderado y reconoce que no es posible obligar al órgano titular del poder constituyente derivado, aunque se deteste al Congreso, a aprobar el adelanto de elecciones, recortando el mandato de cinco años establecido en el texto constitucional.

No existe una verdadera crisis que justifique una interpretación forzada y diferente de la lectura lógica y sistemática de la Carta que limita el poder en el Perú. El lejano recuerdo de la caída del régimen fujimorista en el 2000 es, a todas luces, desproporcionado. Algunos opinan que se trata de aparentar una crisis política para esconder los recientes descubrimientos que comprometen gravemente a personas que necesitan asegurar su impunidad en el próximo quinquenio.

Ha llegado el momento de tomar distancia del debate menudo y reflexionar, armados con los principios y convicciones que compartimos los que creemos en la democracia constitucional, sobre las posibles consecuencias del voluntarismo irresponsable. Si ahora se logra adelantar las elecciones, nada impediría que el próximo Congreso le recorte el periodo al futuro Presidente, o que a partir del 2021 el Gobierno plantee cada quincena una cuestión de confianza para obligar a los futuros parlamentarios a aprobar sus proyectos sin modificarlos, o que el nuevo gobierno tenga que construir, cada semana, el necesario apoyo de la mayoría parlamentaria manejando los cambios de camiseta producidos el fin de semana. S

i el futuro Tribunal Constitucional no corrige sus recientes errores y los políticos no asumen que los problemas se solucionan haciendo política, nuestro régimen democrático se seguirá debilitando y quedará a merced de los radicales que promueven una nueva Constitución desprovista de los límites que ahora existen en materia económica y que han hecho posible el crecimiento y la estabilidad de los últimos veinte años.
Como los individuos respecto a su familia y a su trabajo, los países deben decidir si les conviene conservar lo obtenido con esfuerzo y sacrificio, o lo arriesgan todo seducidos por las emociones pasajeras.

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