Ernesto Álvarez Miranda

Acerca de Ernesto Álvarez Miranda:



Lección boliviana

El golpe de Estado supone una fractura del ordenamiento constitucional, para permitir que una persona o grupo capture el poder o multiplique el que le ha sido democráticamente concedido. El nivel del uso de la fuerza requerida es inversamente proporcional al apoyo popular que la maniobra pueda merecer, por ello, el golpe de Estado necesita cierto grado de deslegitimación del gobierno que derroca. En noviembre de 1799 el general victorioso Napoleón Bonaparte aprovechó el desgaste del régimen del Directorio para tomar el poder con el secuestro de la Asamblea en manos del ejército. Como en el 18 de brumario, quienes han quebrado la Constitución prometen obtener los objetivos que el pueblo anhela. Pero a lo largo de los siglos se ha demostrado que un gobierno sin contrapesos y controles efectivos deviene en arbitrario y abusivo, la ausencia de los mecanismos típicos de una democracia competitiva provoca la ausencia de política y, al mismo tiempo, el auge de los dogmas oficiales y la persecución de la disidencia.

Por lo expuesto, lo ocurrido en Bolivia no es un golpe de Estado, sino la liberación de la tiranía a la que había sometido a su pueblo el régimen de Evo Morales. Este año no fue suficiente la intensa propaganda estatal y el acostumbrado servilismo del Tribunal Constitucional Plurinacional para que el socialista revalide su condición de presidente desvirtuando su propia Constitución, desconociendo el referéndum que perdió en el 2016. Felizmente, las manifestaciones en contra de la nueva reelección de Evo Morales fueron multitudinarias y en una admirable actitud institucional, la policía boliviana se negó a reprimir a los manifestantes, pues el fraude cometido por la Junta Electoral para beneficiar al tirano era demasiado evidente. Requeridos para imponer el fraude mediante la fuerza, los mandos del ejército manifestaron su compromiso constitucional, salvándose el pueblo hermano de un baño de sangre.

En lugar de que algún líder o grupo procure capturar el poder, hoy en Bolivia la preocupación principal consiste en interpretar adecuadamente la Carta Magna para recuperar la democracia perdida por el fallido régimen bolivariano. Con todos sus defectos, los dirigentes de la oposición creen en elecciones competitivas y en el respeto a la voluntad popular expresada en las urnas. Frente a ello, la izquierda democrática latinoamericana debe marcar diferencias con la izquierda marxista que usa instituciones democráticas pero luego pervierte el régimen para mantenerse en el poder apelando al fraude, al asistencialismo y a la violencia.



ico-columnistas-1-2018

Más artículos relacionados





Top
Tomás Gálvez abre investigación contra Domingo Pérez por prevaricato y abuso de autoridad

Tomás Gálvez abre investigación contra Domingo Pérez por prevaricato y abuso de autoridad